El presidente de Vox, Santiago Abascal, utilizó su mensaje de fin de año para expresar críticas contundentes hacia la situación política en España y posicionarse como la verdadera alternativa frente a un modelo que, según él, ha dominado la esfera pública durante muchos años. En su intervención, afirmó que el país atraviesa un proceso de “degradación acelerada”, que atribuye al “bipartidismo del consenso”.
Abascal acusó tanto al Ejecutivo como a los grandes partidos de haber contribuido a un deterioro institucional y ético. Señaló que sus políticas han derivado en una crisis económica, el crecimiento del separatismo y la imposición de una agenda globalista. En ese escenario, defendió que Vox representa una oposición genuina frente a un sistema político que considera “agotado” y reivindicó una profunda transformación de España.
Dirigiendo críticas especialmente hacia el Gobierno, lo responsabilizó de contaminar las instituciones y afectar negativamente a la ciudadanía. A su vez, cuestionó al Partido Popular por haber mantenido acuerdos históricos con el PSOE. Aunque no mencionó directamente a Alberto Núñez Feijóo, expresó su descontento con las administraciones autonómicas del PP respaldadas por Vox, advirtiendo que las reformas prometidas no se han materializado.
Respecto a la disolución de los gobiernos autonómicos de coalición en 2024, justificó la salida de Vox de esos ejecutivos y defendió su estrategia de permanecer en la oposición, una posición que cobra relevancia con el inicio del nuevo ciclo electoral en regiones como Extremadura.
Durante su discurso, Abascal resaltó la necesidad de una “reforma profunda” basada en la desregulación económica, la recuperación de libertades individuales y la apertura de un debate político sin limitaciones. También destacó el avance de partidos similares en otros países, subrayando que diversas naciones han comenzado a adoptar un rumbo distinto al de las políticas tradicionales.
En un tono más mesurado que de costumbre, apeló a recuperar el sentido común y propiciar un debate político “serio y profundo”, afirmando que únicamente desde la honestidad y la decencia se pueden lograr acuerdos positivos. Sin embargo, su llamado a la unidad se dirigió únicamente a quienes, según indicó, desean que España conserve su identidad.
Abascal concluyó insistiendo en un tema central de su mensaje: la inmigración. Advirtió sobre lo que denominó una “invasión migratoria”, que considera una amenaza para la seguridad, los servicios públicos y la identidad nacional. Además, relacionó este fenómeno con el auge del islamismo, una postura que ha generado críticas de otras fuerzas políticas.
Finalizó reivindicando la historia y la identidad españolas, afirmando que no permitirá que los valores que, en su opinión, han definido al país a lo largo del tiempo se pierdan o borren.


