La aparente tranquilidad entre el Partido Popular y Vox, tras la reconciliación de sus relaciones el pasado domingo, se ha visto interrumpida. Santiago Abascal expresó este martes críticas severas hacia Alberto Núñez Feijóo, dejando claro que la desconfianza mutua persiste como el principal inconveniente para la estabilidad en los gobiernos de Extremadura y Aragón.
El «Decálogo» que genera tensión
El conflicto surgió a partir del Documento Marco presentado por el PP el lunes para organizar los acuerdos a nivel autonómico. A Abascal le molestó especialmente el primer punto, que subraya el respeto a la unidad nacional y al Estado de derecho, interpretándolo como una insinuación de que Vox no sería un partido democrático.
«Me incomoda que el señor Feijóo sugiera que Vox no defiende el sistema democrático. Los populares actúan como si estuvieran negociando con salvajes y buscaran domar a Vox», afirmó Abascal en declaraciones a Espejo Público.
Desde la perspectiva del líder de Vox, resulta «insultante» que la dirección nacional del PP establezca un marco de negociación rígido para sus propios dirigentes regionales, como María Guardiola (Extremadura) y Jorge Azcón (Aragón), incluso antes de escuchar las demandas de sus posibles aliados.
Reacción del PP: «Sorpresa» y voluntad de diálogo
Desde Génova, la respuesta fue rápida, intentando restar importancia al conflicto pero expresando su desconcierto ante el cambio de actitud de Abascal:
- Ester Muñoz (Portavoz en el Congreso): Manifestó su «sorpresa» y pidió a Abascal que no acepte «las etiquetas que le pone la izquierda». Defendió que entregar un documento es el punto inicial de cualquier negociación y no una actitud hostil.
- Miguel Tellado (Secretario General): Procuró rebajar la tensión en Telecinco, explicando que el documento es una base de partida y no una imposición. Tellado destacó la política de «mano tendida», resaltando que «hay mucho más que nos une que lo que nos separa».
Un panorama con incertidumbre
Este intercambio verbal detiene abruptamente el entendimiento alcanzado hace apenas 48 horas, cuando Feijóo y Abascal acordaron por teléfono dar prioridad a los programas de gobierno sobre la distribución de cargos.
Los principales puntos de conflicto actuales:
- Presupuestos: El PP exige el compromiso de aprobar las cuentas para toda la legislatura (cuatro años) desde el inicio.
- Jerarquía negociadora: Vox considera que debe ser el partido que necesita los votos (el PP) quien consulte «qué queremos», y no el que establezca condiciones estrictas.
- Autonomía: Abascal denuncia la «confusión» en los mensajes dentro del PP, señalando que mientras algunos líderes regionales apoyan sus propuestas, la dirección nacional intenta limitar su influencia.


