Este jueves, la crisis en Oriente Próximo ha escalado con una serie de ataques coordinados dirigidos a las principales infraestructuras energéticas del Golfo Pérsico. Arabia Saudí, Qatar y Kuwait han informado de bombardeos en sus instalaciones clave, un incremento de tensión que ha provocado un aumento en el precio del petróleo y ha generado máxima alerta en las economías occidentales.
Ataques coordinados contra la producción de crudo y gas
En las últimas horas, se han registrado ataques en puntos estratégicos para el abastecimiento energético mundial:
- Arabia Saudí: Refinerías ubicadas en el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, y en la capital, Riad, fueron blanco de proyectiles, generando columnas de humo en las instalaciones de Aramco.
- Qatar: Después del incendio ocurrido el miércoles en la planta de Ras Laffan, la principal en gas natural licuado del país, Doha reportó nuevos ataques iraníes durante la madrugada.
- Kuwait: Se confirmaron ataques con drones en dos de sus refinerías estratégicas.
Esta serie de ataques parece ser una reacción al bombardeo israelí realizado el miércoles contra el yacimiento de Pars Sur, una reserva compartida entre Irán y Qatar, y considerada la mayor fuente de gas natural a nivel mundial.
Trump se desvincula del atentado en el campo gasífero
En un gesto diplomático relevante, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington no estuvo involucrado ni tuvo conocimiento previo de la acción israelí contra Pars Sur. Con esta declaración la Casa Blanca busca calmar las tensiones con Qatar y evitar verse implicada en un conflicto abierto que amenace el suministro energético global, en un contexto de gran volatilidad en los mercados.
Por su parte, Irán respondió con el lanzamiento de seis oleadas de misiles hacia territorio israelí, sin que hasta el momento se informen víctimas.
Europa: «Están en riesgo nuestros intereses»
La responsable de la diplomacia europea, Kaja Kallas, expresó la profunda inquietud de la Unión Europea ante la intensificación del enfrentamiento. Aunque aclaró que «esta no es la guerra de Europa», subrayó que los intereses del continente, principalmente la seguridad del suministro y la estabilidad de los precios, se encuentran directamente afectados.
«Es necesario encontrar una solución a este conflicto en lugar de permitir que escale aún más», enfatizó Kallas antes del comienzo de la cumbre de dirigentes europeos en Bruselas.
Efectos inmediatos sobre la economía
La incertidumbre ha generado un «jueves complicado» en los mercados financieros:
- Precio del petróleo: Registró un incremento inmediato ante el temor a una posible interrupción prolongada del suministro.
- Bolsas: Los principales índices globales sufren descensos notorios debido a la inestabilidad en la región.
- Seguridad: Los países del Golfo han intensificado la vigilancia en estrechos y puertos para resguardar las rutas de exportación.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo un conflicto inicialmente localizado amenaza con convertirse en una guerra prolongada que afectaría gravemente la recuperación económica a nivel mundial.


