La influencer vive un periodo de estabilidad tanto en lo personal como en lo profesional junto al fisioterapeuta cordobés, mientras esperan el desenlace de la investigación judicial iniciada tras la hospitalización de su hija en enero de 2025.
Actualmente, Anabel Pantoja disfruta de un momento de calma que contrasta con los años previos de intensa exposición mediática y dificultades personales. Con 39 años, la sevillana ha conseguido mantener un equilibrio entre su bienestar emocional y su éxito dentro del mundo digital. Este equilibrio se sustenta en la cuidadosa selección de su entorno y la protección de su círculo familiar, bases fundamentales de su presente.
En el ámbito profesional, Pantoja continúa con una agenda activa como influencer, apoyada en una comunidad que supera los dos millones de seguidores en Instagram. Su conexión con la audiencia y su influencia la posicionan como una de las figuras más demandadas por las marcas. Este desarrollo laboral se combina con una vida personal que ha encontrado un ritmo propio, alejado del foco mediático.
El comienzo de su relación con David Rodríguez
En la esfera privada, la sobrina de Isabel Pantoja mantiene una relación con David Rodríguez, fisioterapeuta cordobés y padre de su hija, Alma. Su historia no ha sido lineal, sino que ha estado marcada por encuentros fortuitos y reencuentros. Según relató la creadora de contenido, conoció a Rodríguez en un concierto de su tía, un evento que cambió el curso de su vida.
Recientemente, con motivo del Día de los Enamorados, Anabel recordó cómo sus caminos se cruzaron nuevamente cuando menos lo esperaba. «Conocí a un joven fisioterapeuta cordobés con quien nunca pensé volver a coincidir», compartió en sus redes sociales. Esta afirmación, acompañada de fotografías de la pareja, refleja un vínculo fortalecido con el tiempo y un concepto maduro del amor basado en la confianza.
Cómo gestionan la distancia y los rumores
Un rasgo característico de este noviazgo es su dinámica a distancia. Anabel reside en la localidad canaria de Arguineguín con su hija, mientras que David trabaja en Córdoba. Esta distancia geográfica ha requerido una organización cuidadosa basada en viajes frecuentes y una planificación estricta del tiempo familiar.
A pesar de los frecuentes rumores, la influencer asegura que su relación no presenta problemas. Ambos han logrado una fórmula para compatibilizar sus ocupaciones laborales con la crianza de Alma, alternando desplazamientos para evitar períodos largos de separación. Quienes los siguen subrayan la naturalidad con la que han adoptado este modo de convivencia, lo que refuerza su compromiso.
El bienestar de su hija Alma y la situación judicial
El bienestar de su hija es el centro de la estabilidad en su relación. Anabel ha reiterado en varias ocasiones que la prioridad principal es la pequeña, cuyo equilibrio depende de la armonía entre ambos padres. La unión familiar que han formado quedó patente en sus recientes publicaciones, con el respaldo de sus seguidores ante la fortaleza y unidad que muestran.
No obstante, esta etapa tranquila convive con la preocupación por la investigación judicial que se abrió tras la hospitalización de su hija en enero de 2025. El juzgado encargado ha prorrogado el proceso seis meses más con el fin de obtener información adicional antes de decidir si existen indicios de delito o archivar la causa.
En este contexto, Anabel y David han optado por la prudencia, respetando los tiempos de la justicia, y mantienen su rutina diaria centrada en el cuidado de Alma mientras aguardan el desenlace definitivo que ponga fin a este capítulo de incertidumbre en su familia.


