La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha alcanzado un nuevo punto de tensión tras el anuncio del presidente Donald Trump de imponer un arancel adicional del 34% a los productos importados desde el gigante asiático, lo que eleva la tasa total al 54%. Esta medida ha generado una respuesta inmediata de Pekín, que ha prometido tomar represalias para proteger sus intereses económicos.
Trump justificó la decisión alegando que busca combatir la cadena de suministro del fentanilo, responsabilizando a empresas chinas de suministrar precursores químicos a México para la producción de esta droga. «Tengo un gran respeto por el presidente Xi Jinping y por China, pero se están aprovechando enormemente», declaró el mandatario estadounidense.
La reacción de China no se hizo esperar. En un comunicado, el Ministerio de Comercio chino calificó los aranceles como «un acto típico de intimidación unilateral» y aseguró que implementará contramedidas decididas. Entre las primeras acciones tomadas por Pekín en respuesta a anteriores rondas de aranceles de Trump, se incluyen impuestos del 15% al carbón y al gas natural de EE.UU., así como del 10% al petróleo y maquinaria agrícola.
Además, Trump firmó una orden ejecutiva para eliminar el beneficio de los «minimis», una exención fiscal para envíos de menos de 800 dólares que ha sido aprovechada por minoristas chinos como Shein y Temu. Esta medida afectará gravemente a estos gigantes del comercio electrónico, responsables de aproximadamente el 30% de los paquetes enviados diariamente a EE.UU.
La nueva escalada arancelaria también impacta a otras economías asiáticas clave. Países como Japón (24%), Corea del Sur (25%), Vietnam (46%), Tailandia (36%), Filipinas (17%), Singapur (10%), Taiwán (32%), Camboya (49%) e India (26%) han visto sus productos afectados por los nuevos gravámenes estadounidenses. India, pese a su estrecha relación con Washington, no ha logrado evitar las tarifas a pesar de sus intentos por equilibrar la balanza comercial con EE.UU.
Particularmente afectado se encuentra Taiwán, el mayor productor mundial de semiconductores, con más del 60% de la producción global de chips. La empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation (TSMC) había anunciado inversiones millonarias en EE.UU., incluyendo la apertura de nuevas fábricas en Arizona, pero esto no ha sido suficiente para evitar los aranceles.
Con la guerra comercial en su punto álgido, la incertidumbre sigue sacudiendo los mercados internacionales. Wall Street y las bolsas asiáticas han registrado fuertes caídas tras el anuncio de los aranceles, reflejando el nerviosismo de los inversores ante el impacto económico de las decisiones de Trump. Mientras tanto, China y sus vecinos buscan estrategias conjuntas para hacer frente a las agresivas políticas comerciales de Washington, en un conflicto que amenaza con redibujar el panorama económico global.
