A partir del 1 de enero de 2026, Países Bajos ha iniciado una profunda reforma de su sistema de pensiones, reemplazando el esquema de prestación garantizada por un modelo de cotización definida. Así, la pensión dependerá del capital acumulado y de la rentabilidad del mercado, generando una nueva visión sobre la seguridad en la jubilación y marcando un hito en Europa.
El sistema de pensiones ocupacionales neerlandés, el mayor en la Unión Europea, comienza su proceso de transformación. Se abandona la garantía de cuantía fija, que aseguraba a los trabajadores un ingreso conocido en la jubilación. En su lugar, se implementará un esquema basado en la acumulación individual de aportaciones invertidas en los mercados financieros, determinando la cuantía final de la pensión.
La reforma está respaldada por la ley sobre el futuro de las pensiones aprobada en 2023, y responde a factores estructurales como los tipos de interés históricamente bajos, el envejecimiento de la población y la creciente fragmentación laboral. La continuidad de las garantías anteriores se volvió inviable en este nuevo contexto.
Esta modificación se aplicará de forma progresiva hasta 2028; los fondos de pensiones deben presentar planes de adaptación antes de esa fecha. Mientras tanto, numerosas personas pensionistas y cotizantes permanecerán bajo el sistema vigente.
Quienes apoyan la reforma destacan beneficios como la adaptación de las pensiones a la evolución económica, una mayor transparencia y la adecuación a las características actuales del mercado laboral, donde cambiar de trabajo es habitual.
No obstante, también hay críticas: al vincular la pensión a la rentabilidad de las inversiones se introduce incertidumbre, pudiendo reducirse los ingresos en crisis financieras. Además, parte del riesgo recae sobre los contribuyentes, especialmente quienes están próximos a jubilarse.
Los efectos de la reforma afectan también a los mercados financieros, ya que expertos prevén una reducción significativa en la demanda de deuda pública a largo plazo. Esto podría influir en las curvas de tipos de interés y en la estabilidad de los bonos soberanos europeos.
Aspectos clave de la reforma neerlandesa
• La pensión dejará de ser garantizada y dependerá del capital acumulado y el desempeño de las inversiones.
• Incremento en la volatilidad e incertidumbre sobre el monto percibido en la jubilación.
• Posibles repercusiones en los mercados financieros y en la deuda pública ante una menor demanda de bonos soberanos.
• La transición será paulatina, con un plazo de adaptación hasta 2028 para los fondos.
• El modelo responde mejor a los empleos actuales y a economías dinámicas.
Importancia de esta reforma para Europa
Países Bajos adopta un rol pionero al ajustar su sistema de pensiones a los desafíos demográficos y económicos presentes. Su experiencia puede servir como referente para otros países europeos con sistemas sometidos a tensiones por el envejecimiento poblacional y dificultades para mantener compromisos garantizados. Este cambio será una prueba fundamental para evaluar la viabilidad de conciliar sostenibilidad, equidad social y modernización laboral en el largo plazo.


