La Guardia Civil continúa el operativo en Hornachos tras la detención de dos hermanos vecinos de la desaparecida. Los restos localizados bajo el suelo de la vivienda son «compatibles» con Francisca.
La localidad de Hornachos atraviesa momentos de tensión desde el 9 de mayo de 2017. Después de casi nueve años de incertidumbre, la pesquisa por la desaparición de Francisca Cadenas ha experimentado un giro decisivo. Este jueves, agentes de la Guardia Civil prosiguen con los registros en la casa situada en la calle Nueva, luego de que el miércoles fueran arrestados los hermanos Julio y Manuel G. S., vecinos de la víctima.
Descubrimiento relevante bajo el pavimento
El operativo, que comenzó a primeras horas del miércoles, rindió resultados cerca de las 17:00 horas. De acuerdo con fuentes de la investigación, el despliegue de diferentes unidades de la Guardia Civil permitió encontrar restos óseos ocultos debajo del suelo de la vivienda de los arrestados, ubicada a escasa distancia del domicilio de los Cadenas.
José Luis Quintana, delegado del Gobierno, confirmó al cierre de la jornada que las pistas halladas generan expectativas para el esclarecimiento del caso:
«Los restos encontrados podrían corresponder a Francisca Cadenas».
Sin embargo, se mantiene la prudencia a la espera de los informes forenses y de las pruebas de ADN que corroboren la identidad de los restos con certeza.
Los arrestados permanecen en dependencias de Zafra
Los hermanos, de 50 y 55 años, investigados desde el inicio del proceso, pasaron la primera noche en los calabozos de la Guardia Civil en Zafra.
- Interrogatorios previos: Fueron citados por la UCO (Unidad Central Operativa) los días lunes y martes. Tras colaborar inicialmente, el martes decidieron no prestar declaración.
- Plazos judiciales: La Guardia Civil dispone ahora de un máximo de 72 horas para presentar a los sospechosos ante el juzgado de Villafranca de los Barros.
Más de 3.200 días esperando respuestas
Francisca Cadenas, de 59 años, desapareció cuando salió de su casa para despedir a unos amigos a apenas unos metros. No llevaba consigo teléfono ni documentos. Su rastro se perdió en un callejón que, casi una década después, comienza a desvelar sus enigmas.
La familia de Francisca, que permanece residiendo en la misma calle donde se llevan a cabo los registros, vive estos momentos entre el dolor y la esperanza de poder finalmente cerrar una etapa que se ha prolongado durante aproximadamente 3.200 días.


