El equipo dirigido por Claudio Giráldez resistió en condiciones adversas y terminó empatando tras la expulsión de Borja Iglesias. Javi Rueda puso en ventaja a los vigueses, mientras que el joven brasileño igualó el marcador en el minuto 87, aprovechando un fallo del portero Radu.
VIGO – La noche estuvo llena de contrastes y mucho esfuerzo en Balaídos. Celta de Vigo y Olympique de Lyon concluyeron con un empate 1-1 que mantiene abierta la eliminatoria de Europa League para el partido de vuelta en Francia. Condicionado por una intensa niebla y un arbitraje cuestionado, los locales disfrutaron del liderato durante casi una hora, pero cedieron finalmente ante la presión francesa y la actuación destacada de Endrick.
El gol de Javi Rueda
El equipo de Paulo Fonseca salió con el objetivo de controlar el partido, alcanzando un 71.4% de posesión. No obstante, el Celta evidenció su eficacia en los contraataques este curso. En el minuto 24, una transición iniciada por Vecino permitió que Williot Swedberg llegara a la línea de fondo y enviara un centro preciso al segundo palo. Allí, Javi Rueda conectó un disparo de interior que desató la alegría en las gradas.
La expulsión que modificó el partido
A los 54 minutos, el encuentro cambió notablemente. Borja Iglesias, con una amarilla previa, recibió la segunda tarjeta tras un supuesto codazo a Niakhaté, decisión que el entrenador Giráldez cuestionó fuertemente. Con un jugador menos, el Celta se replegó y aumentó su fortaleza defensiva, apoyándose en la experiencia de Starfelt para contener los ataques del Lyon.
El palo negó un disparo de Kango y el guardameta Radu intervino con una gran mano ante un cabezazo de Yaremchuk, lo que hacía pensar que el resultado se mantendría en Vigo a pesar de la inferioridad numérica.
El fallo de Radu y el tanto de Endrick
Cuando parecía que el Celta lograría resistir, apareció la calidad individual y la fortuna. En el minuto 87, Endrick, joven delantero cedido por el Real Madrid, encontró espacio en el borde del área y lanzó un disparo potente con la zurda. Lo que parecía una parada controlada terminó siendo un error al resbalar el balón de las manos de Radu, facilitando el empate 1-1 definitivo.


