Hace siete años, la llegada de la primera compañía de juego online a Ceuta no supuso un acto puntual, sino el inicio de una modificación estructural en una economía tradicionalmente dependiente del sector público. La iniciativa de sus fundadores, respaldada por una colaboración institucional clave, permitió instaurar un modelo basado en la inversión privada, empleo especializado y diversificación económica.
Durante mucho tiempo, Ceuta presentó una configuración económica particular dentro del panorama nacional. Con una población limitada, un mercado interno reducido y una fuerte dependencia del sector público, la ciudad enfrentaba dificultades para desarrollar una actividad privada capaz de crear empleo estable, generar ingresos fiscales suficientes y sostener un crecimiento económico constante.
A esta situación se añadió durante años la práctica del porteo ilegal, una actividad no oficial que proveía a muchas familias de ingresos, pero sin estabilidad, derechos laborales o contribuciones fiscales reales. La erradicación completa del porteo representó un cambio económico y social importante, forzando la búsqueda de alternativas que reemplazaran un modelo agotado por otro más moderno y sostenible.
Fue en ese contexto cuando, hace siete años, llegaron los primeros empresarios dedicados al sector del juego online.
El impulso inicial que modificó el rumbo
El establecimiento de la primera empresa de juego online y la llegada de sus propietarios constituyeron un hito económico para Ceuta. No existían antecedentes, ni garantías de un éxito rápido, ni un ecosistema digital preexistente que respaldara la inversión. Por ello, se trató de una decisión estratégica y arriesgada.
Estos empresarios asumieron la responsabilidad inicial de crear las bases, atraer profesionales, formar a empleados y demostrar que desde Ceuta era posible operar en un sector altamente regulado, tecnológicamente avanzado y con proyección internacional. Este primer caso además de ser viable, sirvió para establecer un modelo replicable que con el tiempo atrajo nuevas compañías del juego online y posteriormente otras empresas tecnológicas relacionadas con servicios digitales.
Así, Ceuta comenzó a posicionarse como un entorno competitivo para la economía digital, una situación impensable años atrás.
El valor de la colaboración institucional
Este proceso de cambio no hubiera sido factible sin una colaboración institucional efectiva y mantenida a lo largo del tiempo. Desde el principio, el Gobierno de Ceuta reconoció el potencial estratégico del sector del juego online y apoyó su avance con decisiones políticas y técnicas clave.
El papel de la Consejería de Hacienda fue crucial para establecer un marco fiscal claro, estable y predecible, factor fundamental para generar confianza entre inversores nacionales e internacionales. Esta certeza jurídica fue determinante para que las empresas no solo se asentaran, sino consolidaran su presencia en la ciudad.
Igualmente, el gerente del Organismo Autónomo de Servicios Tributarios desempeñó un rol fundamental para facilitar la implantación práctica, resolver cuestiones técnicas y asegurar una comunicación fluida y eficiente entre la Administración y el sector privado. Esta gestión profesional y cercana contribuyó a reducir incertidumbres y agilizar procesos en una etapa especialmente delicada.
La cooperación público-privada se convirtió en uno de los pilares principales del éxito del modelo.
Generación de empleo y efecto en la economía local
Actualmente, siete años después, el sector del juego online en Ceuta emplea a más de 1.000 personas de forma directa, con empleo caracterizado por estabilidad, salarios medios y medio-altos y perfiles profesionales especializados. Los puestos abarcan áreas tecnológicas, atención al cliente, cumplimiento normativo, finanzas, marketing digital y administración empresarial.
El impacto va más allá de los empleos directos. El sector ha tenido un efecto multiplicador significativo en la economía local. La incorporación de trabajadores con mayor capacidad adquisitiva ha revitalizado sectores como la hostelería, el comercio, el alquiler de viviendas, servicios profesionales y el transporte.
Asimismo, se calcula que se han creado varios cientos de puestos indirectos, contribuyendo de manera decisiva a ampliar la base productiva de la ciudad y reforzar su tejido económico.
Inversión y compromiso con la ciudad
Un aspecto destacado ha sido el compromiso de los empresarios fundadores con Ceuta más allá de su actividad principal. En estos años, han reinvertido de forma continuada en la ciudad, apostando por iniciativas relacionadas con la restauración, la formación profesional, la inversión empresarial y el desarrollo económico local.
Estas inversiones han generado empleo indirecto y han contribuido a mejorar la calidad de vida, profesionalizar sectores tradicionales y normalizar la actividad económica tras la desaparición de la economía informal.
La implicación de estos empresarios en la vida económica local ha fortalecido la confianza del sector productivo y ha enviado un mensaje claro al exterior: Ceuta es un lugar adecuado para invertir, crecer y consolidar proyectos empresariales.
Un modelo económico en proceso de consolidación
En Ceuta, donde apenas una cuarta parte del empleo corresponde al sector privado distinto de la Administración, cada iniciativa que amplía esta base productiva tiene un valor estratégico considerable. El sector del juego online no es una solución definitiva a todos los problemas estructurales, pero se ha establecido como uno de los pilares más firmes del nuevo modelo económico.
Su progreso evidencia que es factible avanzar desde una economía dependiente y frágil hacia otra diversificada, regulada y orientada al empleo cualificado. El desafío ahora reside en consolidar este modelo, continuar atrayendo inversión privada y asegurar que la colaboración institucional siga siendo un factor de estabilidad y confianza.
Siete años después, el resultado es evidente: la inicial apuesta de unos pocos ha transformado el destino de muchos. El futuro económico de Ceuta dependerá en buena medida de mantener esta lección y seguir promoviendo una economía moderna, productiva y sostenible.


