El sistema de gestión de inventarios empleado en restaurantes y supermercados, basado en la rotación sistemática y la distribución estratégica dentro del frigorífico, puede disminuir los 24 kilos de alimentos desechados por cada español anualmente.
Durante 2024, los hogares en España produjeron un desperdicio total de alimentos y bebidas que alcanzó los 1.125 millones de kilogramos/litros. De acuerdo con los registros, cerca del 98% de estos residuos provinieron de casas particulares, lo que equivale a un promedio de 24 kilos por persona al año. Asimismo, destaca que el 76,4% de estos productos fueron desechados sin haber sido preparados ni consumidos, afectando principalmente a alimentos perecederos como frutas, verduras, carnes y pescados.
Para frenar estas pérdidas, tanto económicas como medioambientales, especialistas sugieren adoptar en el entorno familiar técnicas profesionales de organización. La más efectiva es el llamado método FIFO (First In, First Out), conocido también en español como PEPS (Primero en Entrar, Primero en Salir). Esta estrategia, esencial en la hostelería y grandes superficies, asegura que los productos más antiguos se usen antes que los adquiridos más recientemente, minimizando así riesgos de caducidad.
El método FIFO: la táctica profesional aplicada en el hogar
Implementar este sistema en casa implica planificar de manera consciente tras las compras. En vez de colocar los productos nuevos en el primer espacio disponible, se deben colocar los alimentos recién comprados detrás de los que ya se encuentran en la nevera o despensa. Esto garantiza que los alimentos con fecha de caducidad próxima se mantengan al frente, visibles y fáciles de alcanzar.
Esta rotación natural fomenta un mejor aprovechamiento de las reservas y evita que los productos se queden perdidos en el fondo hasta estropearse. Acompañando esta práctica, el etiquetado casero es una herramienta útil; anotar la fecha de compra o congelación en envases y recipientes genera mayor claridad sobre el orden de consumo.
Ubicación idónea según zonas del frigorífico
Además del orden de colocación, la conservación adecuada depende de situar cada alimento en la zona con temperatura óptima del frigorífico:
- Estantes superiores y centrales: Espacio ideal para platos ya preparados, alimentos listos para consumir, lácteos, embutidos y huevos crudos. En general, productos que requieren refrigeración tras abrirse.
- Estante inferior (sobre el cajón): Por ser la zona con temperatura más baja, conviene reservarla para productos altamente perecederos como carnes y pescados frescos. También se utiliza para descongelar alimentos, siempre en recipientes que recojan los líquidos para evitar contaminación.
- Cajones inferiores: Diseñados para mantener frutas y verduras, protegiéndolas de un frío excesivo que podría dañarlas prematuramente.
- Puerta: Al contar con temperatura menos constante, se recomienda almacenar aquí productos que no precisan frío intenso, como bebidas, salsas y condimentos.
Respetar estas recomendaciones para organizar y conservar los alimentos no solamente ayuda a prolongar su frescura, sino que también conlleva un ahorro económico directo y promueve una gestión más responsable y eficiente de los recursos alimentarios en el hogar.


