16.2 C
Ceuta
jueves, enero 29, 2026
Publicidadspot_img
InicioActualidadDe Gaza a Minnesota: Trump y la complicidad de Occidente con la...

De Gaza a Minnesota: Trump y la complicidad de Occidente con la violencia

Ramón Rodríguez Casaubón

Podemos centrarnos en hablar de las cosas que nos diferencian y atrincherarnos en las discrepancias en lugar de construir puentes para salvar las procelosas aguas de la discordia. Podemos mirar para otro lado cuando la segregación o la injusticia devoran a una persona o comunidad, en lugar de denunciarlo o de intentar construir una zona de cobijo emocional desde donde plantarnos frente a quienes nos hacen girar la cabeza. Podemos cerrar los ojos, taparnos los oídos y quedar mudos ante la crueldad a la que se puede llegar a someter a cualquier ser vivo, en lugar de actuar desde ese espíritu libre que todo ser humano lleva consigo y que denominamos alma. Podemos, en lugar de disertar, comenzar a enumerar:

Genocidio yazidí.
Genocidio gazatí.
Genocidio saharaui.

Estos tienen en común que están sustentados por el apoyo de Occidente, y especialmente de EE. UU., aunque se usen diferentes disfraces.

Sin querer comparar situaciones por la envergadura del dolor y la magnitud de las masacres, continuamos enumerando:

Asesinato de Renee Nicole Good.
Asesinato de Alex Pretti.

Estos tienen en común que están sustentados por el apoyo de Occidente, y especialmente de EE. UU. En este caso, el del ICE.

Acabo de transitar del genocidio al ajusticiamiento público en el “país de las libertades”, pero es que este último tiene mucho, muchísimo, que ver, en primer y último lugar, con cada uno de los hechos a los que he aludido.

La realidad que intento transmitir es que no participo de la discusión sobre la esencia del poder desde un punto de vista cultural, como se preconiza desde el foucaultismo, según el cual el poder tiene más que ver con la creación que con la represión, o que no se posee sino que se ejerce, ya que se debe tener algún grado de posesión para poder utilizarlo y su objetivo original y final siempre será la represión. ¿O es que el hecho de crear sujetos dóciles y conformes a las normas establecidas no es una forma de represión?

El poder lo ejerce quien lo tiene, y esto es idéntico en cualquier parte del mundo; difieren el modo y la intensidad con los que se ejerce. Pero si no lo tengo, no lo puedo aplicar. Obviamente.

Justamente esto es lo que podemos comprobar en los casos que he señalado en este artículo. Y además coinciden en la brutalidad con la que se materializa la ejecución de ese poder. Comete genocidio quien puede y desea hacerlo. Comete asesinato premeditado quien puede y disfruta haciéndolo.

Con Foucault puedo estar de acuerdo, con matices, en la parte de la vigilancia y el control disciplinario; y no puedo negar el dinamismo existente en la contraposición entre dominación y resistencia. El poder solo podría ser un elemento cultural, entendido como una fuerza generadora de ideas, estructuras institucionales y realidades cotidianas, si se proyectara desde la equidad, o al menos desde la simetría. Mas, por su propia esencia, este siempre será asimétrico. Y en esta “irregularidad” crece con fuerza la opresión.

En cierta ocasión leí la siguiente máxima, de su autor Etspes:
“Quien ejerce el poder convirtiéndolo en crueldad perdió su legitimidad y autoridad”.

EE. UU. se construyó desde la expropiación, ya no de tierras o recursos, sino de la identidad de pueblos enteros. Desde ese instante, este país se ha regido por esa máxima, que en algún momento edulcoraron con la Doctrina Monroe. ¡Fíjense lo que digo: edulcorar! Esto es EE. UU. Grosso modo, Europa le rinde vasallaje, al igual que la Liga Árabe y gran parte de Iberoamérica.

Con Trump se demuestra la decadencia del dominio norteamericano sobre el mundo. Va perdiendo su democracia. Y junto a ella, su “liderazgo moral”, si es que alguna vez lo tuvo. Muy posiblemente tras la II GM sí fue así.

Por favor, no se olviden de Kobane. No dejen de leer a Zerocalcare. Y recuerden: hay Premios Nobel de la Paz y hay quienes realmente sí lo merecen, como en su día fue Nadia Murad.

Como dijera Soul Etspes:
“¡El poder no se mantiene eternamente, pero la ignominia sí!”

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

LO ÚLTIMO