Marruecos pide que en Ceuta y Melilla no sacrifiquen el cordero: «Es un debate identitario»
Voces afines a Marruecos piden a los musulmanes ceutíes y melillenses que secunden la recomendación del monarca alauí y que este año no sacrifiquen corderos con motivo de la Fiesta del Sacrificio, la mayor del islam
El periodista Ignacio Cembrero en una publicación en El Confidencial califica de un gesto inédito, que el rey Mohamed VI de Marruecos inste a los musulmanes marroquíes a abstenerse de sacrificar corderos durante el próximo Aid al Adha, la mayor festividad religiosa del Islam. La recomendación, presentada a finales de febrero, busca aliviar la carga económica de las familias más humildes ante el fuerte incremento en el precio del ganado, resultado de una sequía persistente en el país. Esta medida, considerada prácticamente una orden, ha generado un intenso debate en las ciudades españolas de Ceuta y Melilla.
Voces afines a Marruecos han pedido a los musulmanes ceutíes y melillenses que sigan el ejemplo del monarca alauí. Sin embargo, las circunstancias económicas en las ciudades autónomas son diferentes: el precio del cordero en España ronda los 250 euros, más accesible que en Marruecos. La cuestión, según Abdelkamil Mohamed, presidente de la Asociación de Vecinos del Príncipe Alonso, no es solo religiosa, sino identitaria: «¿Debe Ceuta, como ciudad española, acatar una decisión tomada por el país vecino?».
La Asociación de Consumidores Halal (Acoha) de Ceuta, encabezada por Abdelmalik Mohamed Amar, ha respaldado la postura del rey marroquí, argumentando que la solidaridad con los musulmanes de Marruecos debe prevalecer. Desde Acoha afirman que “no tiene sentido seguir las pautas de un país a 6.000 kilómetros cuando Marruecos está a la vuelta de la esquina”.
La Comisión Islámica de España, órgano de representación oficial de los musulmanes españoles, sigue el calendario islámico saudí y no se ha pronunciado claramente sobre la recomendación de Mohamed VI. Mientras tanto, la Comunidad Musulmana de Melilla, una asociación minoritaria, ha expresado su apoyo al monarca alauí, calificando la medida de sensata y solidaria.

La cuestión ha sacado a relucir el control religioso de Marruecos sobre las dos ciudades españolas. El Ministerio de Asuntos Islámicos marroquí financia 95 imanes y mantiene 34 mezquitas en Ceuta, mientras que en Melilla sostiene a 58 predicadores y 17 mezquitas. Esta influencia no ha sido cuestionada por los sucesivos gobiernos españoles.
El impacto de la recomendación real se siente también en el sector ganadero español, que exporta miles de corderos a Marruecos cada año. La decisión de Mohamed VI ha reducido la demanda y ha presionado a la baja el precio del cordero en España.
Abdelkamil Mohamed ha cuestionado el control religioso marroquí sobre los musulmanes ceutíes y ha planteado la necesidad de que la comunidad defina por sí misma cómo vivir su fe, sin injerencias políticas externas.
Mientras las autoridades locales preparan la infraestructura para el sacrificio ritual, queda por ver si los mataderos móviles y el municipal estarán tan concurridos como en años anteriores. La respuesta de los musulmanes de Ceuta y Melilla a esta polémica medida será, sin duda, un reflejo de su compleja identidad, a caballo entre dos mundos.
