Un conjunto de científicos de distintas naciones, entre ellos expertos españoles, ha examinado restos fósiles de homínidos encontrados en la zona de Casablanca (Marruecos) que podrían corresponder a algunos de los predecesores más cercanos de los primeros Homo sapiens. La investigación, divulgada en la revista Nature, aporta datos adicionales sobre la evolución humana durante el Pleistoceno Temprano y respalda la teoría de un origen africano para nuestra especie.
Los fósiles estudiados comprenden dos mandíbulas parciales, varios dientes y vértebras, los cuales proceden de la Grotte à Hominidés, ubicada en la cantera Thomas Quarry I. La antigüedad estimada de estos restos es de aproximadamente 773.000 años, una edad cercana a la del Homo antecessor encontrado en Atapuerca (España). Sin embargo, pese a ser contemporáneos, los investigadores destacan diferencias morfológicas claras entre los fósiles africanos y los europeos.
El análisis de los sedimentos asociados indica que estos fósiles se formaron alrededor de un cambio significativo en el campo magnético terrestre, lo cual ha permitido una datación muy precisa. Asimismo, junto a los restos humanos se recuperaron herramientas de piedra pertenecientes a la industria achelense y huesos de animales como antílopes, gacelas, hienas y panteras, indicando un ambiente ecológico diverso y una tecnología relativamente avanzada para ese período.
Los autores señalan que estos fósiles presentan una combinación de características arcaicas semejantes a las del Homo erectus y rasgos más modernos propios de los primeros Homo sapiens y neandertales. Por ejemplo, el tamaño y disposición de los molares recuerdan a humanos posteriores, mientras que la estructura mandibular se asemeja a la de especies humanas africanas más antiguas.
Aunque estos hallazgos no identifican de manera definitiva al último ancestro común de humanos modernos, neandertales y denisovanos —que se calcula vivió entre hace 765.000 y 550.000 años—, sí apuntan a poblaciones muy próximas a ese linaje. Además, evidencian la existencia de claras diferencias regionales entre Europa y el norte de África hace aproximadamente 800.000 años, lo que revela una evolución humana más compleja y diversa de lo que se consideraba.
Carles Lalueza-Fox, paleoantropólogo y director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, comenta que este descubrimiento confirma la diversidad temprana: “Estas mandíbulas demuestran que los fósiles del norte de África y Europa ya presentaban diferencias hace 800.000 años, lo que pone en evidencia cuánto nos falta por conocer de este periodo clave”. Sin embargo, señala que será necesario hallar cráneos asociados para aclarar con mayor precisión la relación de estos restos con el Homo antecessor.
En conjunto, este estudio contribuye a llenar el vacío existente en el registro fósil africano de esta época y fortalece la idea de que África jugó un papel fundamental en el origen del Homo sapiens, añadiendo nuevas evidencias a uno de los principales enigmas de la evolución humana.


