Cada 18 de febrero, esta conmemoración tiene como propósito dar visibilidad al trastorno del espectro autista, promover la integración social y desmontar los mitos asociados a este diagnóstico
En este 18 de febrero de 2026, se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Esta fecha está consolidada en el ámbito internacional como una cita dedicada a sensibilizar sobre esta condición que, aunque ha sido reclasificada clínicamente, continúa siendo fundamental en la identidad de muchas personas y sus familias. El objetivo principal es informar a la sociedad, reducir prejuicios y promover la igualdad de derechos.
El origen: homenaje a Hans Asperger
La selección del 18 de febrero responde al aniversario del nacimiento del pediatra austriaco Hans Asperger (1906), quien en la década de 1940 identificó por primera vez a un grupo de niños con habilidades intelectuales y lingüísticas preservadas, pero con dificultades significativas en la interacción social y conductas específicas.
Aunque esta denominación se popularizó hacia finales del siglo XX, no fue hasta inicios del siglo XXI cuando agrupaciones familiares y entidades internacionales impulsaron esta fecha para dar visibilidad a un colectivo que frecuentemente se sentía malinterpretado en ámbitos educativos y laborales.
¿Qué implica hoy el Síndrome de Asperger?
Clínicamente, la definición ha evolucionado. Con la actualización de 2013 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el síndrome de Asperger dejó de clasificarse como un trastorno independiente para incluirse dentro del espectro más amplio del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
No obstante, para numerosos profesionales y personas diagnosticadas, la denominación continúa siendo útil para describir un perfil específico:
- Comunicación: Tienden a emplear un lenguaje formal o preciso, con una comprensión literal que dificulta captar ironías, sarcasmos o dobles sentidos.
- Intereses: Manifiestan una atención profunda en temas muy concretos (astronomía, trenes, historia, entre otros), acumulando conocimientos especializados.
- Interacción social: Presentan dificultades para interpretar señales no verbales, como gestos o expresiones faciales de otras personas.
- Capacidad intelectual: A diferencia de otros niveles del espectro autista, no existe retraso en el desarrollo del lenguaje ni se asocia discapacidad intelectual.
La necesidad de concienciación
El valor de esta celebración radica en combatir la exclusión. Diversas organizaciones de salud mental en España y globalmente destacan que el Asperger no es una enfermedad que requiera cura, sino una modalidad diferente de procesar la información.
Los principales desafíos para estas personas no derivan de su condición, sino de las barreras sociales a las que se enfrentan:
- Detección precoz: Fundamental para proporcionar apoyos que mejoren la autoestima y fomenten el desarrollo de habilidades sociales desde la infancia.
- Inserción laboral: Los ambientes de trabajo suelen resultar adversos para quienes necesitan rutinas claras y comunicación directa.
- Respeto a la diversidad: Impulsar el concepto de neurodiversidad, reconociendo que distintas formas de pensar enriquecen a la sociedad.
En numerosas escuelas, campañas en redes sociales y actividades informativas en todo el país se conmemora esta jornada, recordando que la inclusión real sólo se consigue con conocimiento y respeto mutuo.


