La reducción de la demanda se intensifica con la aplicación de la Lomloe, dejando a regiones como Navarra con miles de horas lectivas financiadas que no se llegan a impartir.
El sistema educativo en España enfrenta un desafío logístico y laboral sin precedentes en la asignatura de Religión. De acuerdo con los datos más recientes, la materia ha experimentado una disminución de 370.000 alumnos en solo cinco años. Esta bajada se ha visto acelerada por la entrada en vigor de la Lomloe, y actualmente muchos centros educativos manifiestan desconocer cómo gestionar a los docentes debido a la falta de grupos activos.
Navarra: foco del desajuste presupuestario
El caso de la Comunidad Foral de Navarra ejemplifica este desajuste entre el número de profesores contratados y la realidad de las aulas. El gobierno regional estima que está cubriendo 1.020 horas lectivas que no se llegan a impartir, ya que los contratos docentes están protegidos o no se pueden modificar tan rápido como disminuyen las matrículas.
Este excedente de horas representa un reto para las finanzas públicas y para la gestión de los centros escolares, que deben encontrar tareas alternativas para estos docentes o mantener jornadas completas para pocas horas reales de clase.
Consecuencias de la «Ley Celáa»
La intensificación de esta problemática coincide con la implantación de la Lomloe. Al suprimir la obligatoriedad de una asignatura alternativa evaluable para quienes no cursan Religión y reducir su peso en el expediente académico para becas o acceso a la universidad, el interés en matricularse ha descendido significativamente.
- Caída histórica: La reducción de 370.000 estudiantes en cinco años constituye una de las mayores disminuciones en esta asignatura desde la democracia.
- Situación laboral incierta: Docentes con amplia trayectoria profesional enfrentan ahora una situación laboral comprometida, con horas de trabajo reducidas o asignados a funciones de apoyo no siempre contempladas en sus contratos.
«En algunos centros, el número de horas contratado para el profesor de Religión supera la cantidad de alumnos en sus clases. Se trata de un problema estructural que la administración no ha anticipado», afirman voces del sector educativo.
Perspectivas inciertas para los docentes
Mientras continúa la reducción en la matrícula, aumenta la presión sobre las comunidades autónomas. El debate se ha trasladado más allá del ámbito pedagógico e ideológico, enfocándose en aspectos laborales y económicos, y cómo gestionar a miles de profesionales cuya especialidad está perdiendo demanda entre las familias.


