En la Comunidad de Madrid, el patrón de consumo de drogas está experimentando un cambio rápido y preocupante. Sustancias sintéticas, muchas con nombres desconocidos para el gran público y efectos difíciles de predecir, comienzan a ser detectadas en urgencias hospitalarias mediante intoxicaciones graves, accidentes y trastornos conductuales severos. En este contexto, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) desempeña un papel fundamental en la identificación temprana de estas amenazas antes de que se extiendan en la calle.
Con la incorporación del laboratorio forense del IMLCF al sistema sanitario, dentro del Plan Regional contra las Drogas 2024-2027, las muestras de pacientes atendidos en urgencias con sospecha de consumo de Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) se analizan ahora con tecnología avanzada. Este protocolo, firmado en julio entre las consejerías de Sanidad y de Presidencia, Justicia y Administración Local, posibilita la detección de compuestos que no se identifican con los análisis clínicos convencionales.
Los primeros datos revelan un panorama preocupante. Además de drogas tradicionales como alcohol, cocaína o cannabis, se observa un incremento en la detección de cannabinoides sintéticos —como MAB-CHMINACA o 5F-ADB—, catinonas y derivados anfetamínicos, junto a sustancias de alto riesgo como el fentanilo, la benzilpiperazina o la psilocina, un alucinógeno potente que se encuentra en determinados hongos.
La identificación de estas sustancias requiere técnicas analíticas sofisticadas. El IMLCF cuenta con un sistema de espectrometría de masas de tiempo de vuelo (QTOF), una tecnología avanzada en la que la Comunidad de Madrid ha invertido más de 600.000 euros y que está presente en muy pocos centros en España. Gracias a este equipo, es posible detectar concentraciones mínimas y anticipar su proliferación en el mercado ilegal.
Aunque el alcohol y la cocaína siguen siendo las causas principales de intoxicaciones, los expertos señalan un aumento continuo de casos relacionados con cannabinoides sintéticos y nuevas anfetaminas. Estas sustancias afectan directamente el sistema nervioso central, modificando la neurotransmisión y provocando desde sedación profunda hasta sobreestimulación, episodios psicóticos o alucinaciones. La variabilidad en la reacción del organismo incrementa el riesgo para quienes las consumen.
El doctor Carlos Tortosa, responsable del Servicio de Laboratorio Forense del IMLCF, indica que ni siquiera los fabricantes conocen con precisión la composición de estas drogas. “La producción se realiza en laboratorios clandestinos sin controles, con el único fin de maximizar el beneficio económico”, aclara.
El concepto de nuevas sustancias psicoactivas también incluye drogas conocidas cuyo consumo recreativo ha crecido recientemente, como la ketamina o el protóxido de nitrógeno, conocido como “gas de la risa”, cuya neurotoxicidad preocupa cada vez más en Europa.
La detección frecuente de estas sustancias en pacientes de urgencias funciona como un sistema de alerta temprana sobre su presencia en la calle, incluso antes de su identificación por parte de las fuerzas de seguridad. Esta información ayuda a las autoridades sanitarias a evaluar la magnitud del fenómeno y ajustar las estrategias de prevención y asistencia. Madrid forma parte además del Sistema Español y del Sistema Europeo de Alerta Temprana sobre nuevas drogas.
Desde la administración regional se resalta la importancia de esta coordinación entre el ámbito sanitario y forense. Miguel Ángel García Martín, consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, destaca que el IMLCF se ha consolidado como un referente internacional debido a su tecnología y equipo humano.
En un mercado de drogas en constante cambio, que se adapta para eludir controles, el laboratorio forense del IMLCF opera como un observatorio científico esencial. Su labor discreta pero vital permite anticipar riesgos, optimizar la respuesta sanitaria y, en definitiva, salvar vidas.


