A pesar de haber perdido gran parte de su flota tradicional tras bombardeos occidentales, Teherán ha conseguido crear desorden mediante el uso de minas, drones y lanchas rápidas en una confrontación naval asimétrica.
El conflicto en Oriente Próximo ha ingresado en una etapa de desgaste imprevisible. Aunque Estados Unidos ha movilizado en la zona el mayor despliegue naval desde la invasión a Irak en 2003 —integrando los portaaviones USS Gerald Ford y USS Abraham Lincoln—, la avanzada tecnología y capacidad militar estadounidense están enfrentando un reto inesperado: la estrategia asimétrica puesta en práctica por Irán.
Según El País, pese a que los bombardeos de EE. UU. e Israel han reducido drásticamente la Marina convencional iraní (con la pérdida de cerca de 60 fragatas y buques desde el 28 de febrero), el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha demostrado que no depende de grandes embarcaciones para poner en riesgo el comercio global.
El ataque al ‘Safesea Vishnu’: 40 segundos de tensión
Un vídeo breve de 40 segundos, publicado recientemente, se ha convertido en un emblema de esta confrontación. En las imágenes se observa una pequeña lancha acercándose al petrolero estadounidense Safesea Vishnu cerca de las costas de Irak. Tras dos explosiones intensas —probablemente causadas por un dron naval—, el buque se envuelve en llamas mientras los ocupantes de la lancha celebran gritando «¡A tu servicio, Jameneí!».
Este episodio, ocurrido a la medianoche del pasado miércoles, generó una reacción inmediata en los mercados: el valor del barril de Brent superó los 100 dólares, confirmando así que el bloqueo en Ormuz ya es una situación vigente.
Minas y lanchas: el «punto débil» de las fragatas
Expertos en defensa indican que las potentes fragatas estadounidenses, diseñadas para combates en mar abierto, enfrentan considerables dificultades para operar en las aguas estrechas y restringidas del Golfo debido a las tácticas empleadas por Irán:
- Minado continuo: Se calcula que Irán posee un inventario de entre 5.000 y 6.000 minas navales. Aunque el CENTCOM reporta la destrucción de 16 barcos minadores, Teherán ha empleado embarcaciones civiles y lanchas rápidas para continuar colocando minas en la vía marítima.
- Enjambres de drones: La utilización de pequeños drones kamikaze complica la protección de los buques comerciales, transformando cada tránsito en una operación de alto riesgo.
- Ventaja geográfica: En Ormuz, los canales de navegación se estrechan a aproximadamente 3 kilómetros en cada sentido, una barrera natural que Irán aprovecha para ejecutar ataques veloces desde cuevas y bases ocultas en la costa.
El coste de un conflicto incierto
Mientras el Pentágono calcula que los primeros seis días de la operación «Epic Fury» han tenido un costo de 11.300 millones de dólares, la capacidad de Irán para causar perjuicios económicos continúa vigente. La dominación del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio del petróleo mundial, sigue siendo la principal carta de un régimen que, aunque inferior en términos militares, ha transformado el Golfo en un escenario complejo para la armada estadounidense más avanzada.


