José Miguel Basset, director técnico del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Valencia y responsable operativo de la emergencia durante la DANA del pasado octubre, ha señalado a la exconsejera Salomé Pradas como la principal responsable de la gestión del desastre. En su declaración ante la comisión de investigación de la Diputación de Valencia, Basset ha afirmado que la entonces consejera de Emergencias era quien debía autorizar las acciones desde el inicio de la preemergencia y ha asegurado que la responsabilidad del plan territorial recaía exclusivamente en ella.
El jefe de bomberos ha descartado la implicación del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en la toma de decisiones críticas, afirmando que «no era su responsabilidad» estar presente en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) en el momento en que se emitió la alerta ES-Alert. Mazón llegó a las instalaciones a las 20:28 horas, diecisiete minutos después del envío de la alerta, que la jueza Nuria Ruiz Tobarra ha calificado como «tardía y errónea» en su redacción.
Basset también ha detallado que el primer rescate se produjo a las 6:44 horas del 29 de octubre y que ingresó en el CECOPI antes de las 17:00 horas, alertado por la creciente gravedad de la situación. Según su testimonio, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) encendió todas las alarmas al confirmar que la presa de Forata estaba al borde del colapso.
El exdirector operativo ha defendido la decisión de retirar bomberos del barranco del Poyo antes de su desbordamiento, argumentando que «el nivel había descendido y no era preocupante» en ese momento, además de que «era la hora de comer». Posteriormente, el caudal se desbordó sin previo aviso de la CHJ, lo que complicó aún más la respuesta de emergencia.
Respecto a la alerta a la población, Basset ha declarado que el mensaje masivo de emergencia se emitió «forzado» por el aviso de la CHJ sobre el inminente colapso de la presa. Sin embargo, para entonces, varios municipios de L’Horta Sud ya estaban inundados y muchas víctimas habían perdido la vida. «Sabíamos que había gente atrapada en los balcones, lo sabíamos todos los que estábamos allí», afirmó.
El experimentado bombero ha admitido que el operativo se enfrentó a grandes limitaciones logísticas y de información, reconociendo que «estábamos entrenados para correr diez kilómetros y nos tocó un Ironman». Según Basset, la falta de herramientas de seguimiento y la insuficiente formación en emergencias de la población contribuyeron a la dificultad de la gestión del desastre.
Basset ha concluido su comparecencia insistiendo en que la responsabilidad del operativo no recaía en él, sino en la exconsejera Pradas, y ha señalado la necesidad de mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos para evitar tragedias similares en el futuro.
