Los datos preliminares de campaña reflejan la disminución del impulso de Vox en su bastión tradicional, mientras Juan Manuel Moreno Bonilla afianza su imagen de dirigente moderado.
SEVILLA – Andalucía, región desde donde Vox despegó en 2018, parece situarse ahora como el epicentro de su mayor desaceleración. Según estadísticas recientes analizadas por El País basadas en más de 6.000 encuestas del CIS, la tendencia a la estabilización que el partido de Santiago Abascal observaba a nivel nacional se muestra más pronunciada en esta comunidad.
A pocas semanas de las elecciones del 17 de mayo, Vox, dirigido regionalmente por Manuel Gavira, afronta una realidad complicada: la pérdida de protagonismo y el desplazamiento de votos hacia el PP, que ha logrado neutralizar parcialmente el discurso de la derecha radical.
Moreno Bonilla: referente del centro político
El principal motivo del estancamiento de Vox es la fortaleza de Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente andaluz ha construido un perfil como gestor moderado, atrae no solo al electorado tradicional del centro-derecha, sino también capta a votantes de Vox que valoran la estabilidad por encima de posturas más extremas.
Los resultados son claros:
- Dominio claro: Moreno es el único candidato con puntuación aprobatoria (5,87) y destaca en atributos como confiabilidad y honestidad.
- Lealtad electoral: Mientras el PP conserva la mayoría de sus votantes, Vox enfrenta dificultades para mantener su base, descendiendo incluso a posiciones inferiores entre electores de mayor edad, por detrás de la izquierda alternativa.
Una táctica poco eficaz
Pese a que Vox insiste en negar el desgaste y focaliza su campaña criticando la gestión sanitaria y el apego del PP al Gobierno central, el CIS registra que un 65% de los andaluces votará con criterios exclusivamente autonómicos. En este contexto, las propuestas nacionales de Vox sobre inmigración o la unidad de España tienen menos impacto que la percepción de una «buena gestión» por parte de la Junta.
Incluso en ámbitos culturales y sociales, Vox pierde espacio. En una región donde el 62,4% se identifica como católica, el PP ha logrado asimilar esa identidad de forma menos confrontativa y más transversal.
Posibilidad de pérdida de relevancia
El estancamiento de Vox va más allá de la proporción de votos, afectando también su capacidad para influir. Con las encuestas colocando al PP cerca de la mayoría absoluta, o en condiciones para gobernar en solitario con apoyos externos, el papel de Vox como socio clave se ve comprometido.
Desde el Palacio de San Telmo ya se transmite el mensaje de «estabilidad o conflicto», intentando presentar a Vox como un factor de incertidumbre innecesario. Si se confirman estos pronósticos el 17 de mayo, Andalucía podría marcar el final de la fase de crecimiento continuo para el partido de Abascal, lo que implicaría una revisión estratégica significativa.


