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miércoles, febrero 18, 2026
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El esfuerzo que no se quiere ver en Servilimpce

JUAN GUTIERREZ

Hay trabajos que no se ven desde la calle, pero que resultan imprescindibles para que un servicio público funcione. En Servilimpce, la empresa municipal de limpieza, ese trabajo invisible tiene nombre y apellidos, el PERSONAL DE ADMINISTRACIÓN.

Desde que la empresa pasó de ser privada a pública, la carga administrativa se ha multiplicado de forma enorme. Cualquier trámite, cualquier procedimiento, cualquier gestión requiere ahora muchos más pasos, más controles y más responsabilidad. En la práctica, el trabajo se ha multiplicado por diez y, sin embargo, quienes están sosteniendo ese esfuerzo diario siguen sin recibir el reconocimiento que merecen.

La dimensión de este esfuerzo se entiende aún mejor si se compara con otras empresas municipales de Ceuta. En entidades con plantillas similares, de alrededor de 600 trabajadores/as, los departamentos de administración cuentan aproximadamente con 22 personas. En Servilimpce, actualmente, esa labor recae en solo 4. Cuatro personas para sostener una carga administrativa que en otros lugares requiere cinco veces más personal. Ese dato, por sí solo, explica muchas cosas.

Durante más de un año y medio, trabajadores y trabajadoras han desempeñado funciones de superior categoría sin que esa realidad se haya reflejado ni en su puesto, ni en su salario. Han asumido responsabilidades, han sacado adelante tareas complejas y han mantenido el funcionamiento interno de la empresa en una etapa especialmente exigente. No son casos puntuales, es una situación que se prolonga en el tiempo y que genera frustración e indignación entre quienes, pese a todo, siguen cumpliendo con su trabajo.

Pero lo más preocupante no es solo la falta de reconocimiento. Lo verdaderamente grave es la falta de sensibilidad y de valoración por parte de quien tiene la responsabilidad de dirigir y tomar decisiones, EL CONSEJERO. Resulta difícil de entender que, mientras hay trabajadores/as que llevan años sosteniendo la empresa y asumiendo funciones superiores, se pretenda traer a una persona de fuera (no se cual es el interés, estaremos muy pendiente) para colocarla en un puesto de jefatura por encima de ellos. No es solo una cuestión organizativa, es una cuestión de respeto, porque quien ocupa un cargo de consejero debería saber que dirigir también implica escuchar, conocer la realidad de la plantilla y reconocer el esfuerzo de quienes están sacando el trabajo adelante día tras día. Ignorar esa realidad no es gestionar, es dar la espalda a quienes mantienen en pie la empresa.

Conviene recordar, además, que el cargo de consejero es, por naturaleza temporal. Hoy se está en él y mañana no. Lo que permanece es el recuerdo de cómo se trató a los trabajadores y trabajadoras, de si se supo actuar con justicia o si se gobernó desde la distancia y la indiferencia.

Las empresas públicas no salen adelante solo con nombramientos ni decisiones tomadas desde un despacho. Salen adelante gracias al esfuerzo diario de personas que, muchas veces en silencio, hacen que todo funcione. Y ese esfuerzo, en Servilimpce, merece algo más que indiferencia: merece respeto, reconocimiento y justicia.

Tome nota señor consejero.

Fdo. Juan A. Gutiérrez Torres

(ex sindicalista por poco tiempo 😉)

Servilimpce

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