Con la llegada de 2026, numerosos empleados empiezan a organizar sus días de descanso anual, pero surge una pregunta habitual: ¿qué sucede si enfermo justo antes o durante mis vacaciones? La legislación actual responde con claridad: el derecho a las vacaciones es irrenunciable y no se anula por una incapacidad temporal.
El artículo 38.3 del Estatuto de los Trabajadores establece que, ante una baja médica, las vacaciones quedan interrumpidas, permitiendo que el trabajador pueda disfrutarlas más adelante.
Suspensión y reprogramación de las vacaciones
Cuando el empleado recibe una baja por enfermedad o accidente, el cómputo de sus días de vacaciones se detiene automáticamente. La normativa contempla varias garantías para salvaguardar este derecho:
• Disfrute tras el alta médica: Tras obtener el alta, el trabajador puede disfrutar los días de vacaciones pendientes, incluso si ya ha concluido el año natural.
• Periodo de recuperación de 18 meses: La ley permite que el empleado recupere sus vacaciones dentro de un plazo máximo de 18 meses contados desde el fin del año en que se generaron las vacaciones no disfrutadas.
• Protección especial en embarazo y maternidad: En casos de embarazo, parto o lactancia, el derecho a trasladar las vacaciones se mantiene en todo momento, aun habiendo finalizado el año natural.
Requisitos para el trabajador
Para garantizar que no se pierdan las vacaciones, es fundamental cumplir con el siguiente procedimiento durante 2026:
1. Comunicar la situación: Informar a la empresa sobre la incapacidad temporal con la mayor rapidez posible.
2. Presentar documentación: Entregar el parte de baja médica que justifique la imposibilidad de disfrutar las vacaciones.
3. Solicitar nuevas fechas por escrito: Una vez dado el alta, se recomienda formalizar por escrito la petición para reprogramar las vacaciones y contar con un respaldo legal en caso de discrepancias con la empresa.
Garantía del derecho al descanso
Las vacaciones mínimas legales ascienden a 30 días naturales por año trabajado, destinadas a la recuperación física y mental del empleado. La normativa prohíbe sustituir esos días por compensación económica, excepto si se extingue el contrato. Si la empresa impide reponer las vacaciones suspendidas por una baja médica, el trabajador puede recurrir a la Inspección de Trabajo o a los tribunales para reclamar el cumplimiento del Estatuto.


