En centros educativos de todo el país se están remodelando los espacios exteriores para reemplazar la predominancia del fútbol por zonas verdes, talleres de costura y actividades como el ajedrez. Esta iniciativa, que surgió para disminuir la conflictividad, ahora se encuentra en el centro de un debate político.
El modelo tradicional del recreo escolar, caracterizado por una gran superficie de cemento dominada por una cancha de fútbol, está siendo sustituido en toda España por un concepto de «patio inclusivo». Esta transformación, que busca un espacio compartido sin jerarquías ni conflictos entre el alumnado, ya está consolidada en comunidades como Navarra, La Rioja, Galicia y Andalucía. En estas regiones, el diseño arquitectónico y la gestión educativa favorecen la diversidad de intereses y preferencias.
Deporte y otras actividades: costura, origami y más
El propósito principal de estos patios es reducir la centralidad de los deportes mayoritarios, que suelen ocupar hasta el 80% del espacio disponible. En su lugar, los centros incluyen una variedad de propuestas como clubes de lectura, ajedrez, ganchillo, origami y zonas para la relajación, destinadas a aliviar la ansiedad durante los periodos de exámenes.
Experiencias como la del IES Severo Ochoa en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) muestran que estas actividades contribuyen a desmontar estereotipos de género, con una importante presencia de chicos en talleres de costura. En el colegio público Varia de Logroño, este modelo lleva una década en funcionamiento con éxito, alcanzando una notable reducción en los conflictos y el acoso escolar durante los descansos.
Un debate político en torno al patio inclusivo
Aunque la implantación en las escuelas ha sido progresiva, el concepto de patio inclusivo se volvió foco de discusión política a raíz de una moción en Sant Antoni (Ibiza). La controversia se intensificó tras unas declaraciones de la concejala de Unidas Podemos, Angie Roselló, que criticaba las actitudes violentas asociadas a la cultura del fútbol en los recreos, si bien luego aclaró que la práctica deportiva en sí aporta valores positivos que pueden verse empañados por comportamientos aprendidos de adultos.
En Ibiza, al menos 20 centros públicos han establecido regulaciones o prohibiciones sobre el fútbol en el patio para fomentar otras formas de interacción. Sin embargo, especialistas como Agustín Rodríguez, profesor de Educación Física, advierten sobre la importancia de evitar la politización del tema y remarcan que el objetivo es que el recreo sea un espacio inclusivo, pensado para todos.
Arquitectura escolar renovada: patios naturales y variados
La transformación abarca tanto métodos como estructuras. Por ejemplo, el Departamento de Educación de Navarra aplica ya criterios de inclusión en la construcción de nuevos centros educativos. Estos proyectos eliminan el tradicional «patio de cemento» para incorporar:
- Zonas naturalizadas: áreas con caminos vegetales, árboles y distintas texturas en el suelo.
- Espacios para socializar: bancos y anfiteatros que facilitan encuentros tranquilos entre los estudiantes.
- Redistribución deportiva: las pistas de fútbol y baloncesto se sitúan en zonas secundarias para evitar que dominen el centro del recreo.
Desde Galicia, la Consellería de Educación indica que este proceso no es reciente, sino la evolución natural de un sistema educativo que lleva años promoviendo la integración total del alumnado, sin importar sus habilidades deportivas o género. La tendencia apunta a que este modelo permanecerá, convirtiendo el recreo en una extensión esencial del aprendizaje cívico.


