El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) ha reiterado la necesidad de flexibilizar la Circular IM/1/2022 para evitar que continúen produciéndose situaciones en las que ciudadanos se ven obligados a tirar alimentos a la basura al cruzar la frontera del Tarajal, en Ceuta.
La formación localista se hace eco de las quejas ciudadanas por las restricciones vigentes en el paso fronterizo con Marruecos, que obligan a desechar productos alimentarios adquiridos durante estancias en el país vecino. Por ello, solicitan al nuevo delegado del Gobierno que adopte medidas para flexibilizar la normativa “y evitar más perjuicios a la ciudadanía”.
Desde el MDyC recuerdan que el pasado mes de septiembre llevaron al Pleno de la Asamblea una propuesta para estudiar la reformulación de la Circular IM/1/2022 con el objetivo de ampliar o atenuar los límites y cantidades máximas permitidas en la entrada de productos, equiparándolos a los establecidos en los reglamentos europeos. La iniciativa, sin embargo, fue rechazada por la mayoría de las formaciones políticas.
La formación localista sostiene que la frontera terrestre se ha convertido en “una especie de muro arbitrario” en el que, aseguran, no se respeta el régimen de viajeros ni existe reciprocidad por parte de Marruecos, además de señalar lo que consideran una falta de coherencia legal y sanitaria en la aplicación de la normativa.
Como ejemplo, el MDyC expone el caso de una familia ceutí que pase el día en Marruecos y regrese con alimentos básicos como huevos, pan, pescado, pasteles o fruta y verdura, que —afirman— acabarían en el contenedor de basura al cruzar la frontera. Según indican, si esa misma situación se produjera en la línea marítima entre Tánger y Algeciras o Tarifa, los viajeros podrían regresar a sus hogares sin necesidad de desechar los productos.
Los localistas explican que en los puertos de Algeciras y Tarifa, al ser considerados espacios Schengen, se aplican reglamentos europeos como el 2017/625 y el 2019/2122, que establecen determinadas exenciones en los controles del equipaje personal de los pasajeros. En cambio, en Ceuta —al no formar parte del territorio Schengen— se aplica la Circular IM/1/2022 desde la reapertura de la frontera terrestre en 2022, lo que genera diferencias en la aplicación de la normativa.
Por todo ello, el MDyC denuncia que la frontera del Tarajal se haya convertido “en un gran contenedor lleno de alimentos” y solicita al nuevo delegado del Gobierno que impulse cambios normativos que permitan flexibilizar la circular vigente y evitar, a su juicio, situaciones perjudiciales para los ciudadanos. Según concluyen, “vivimos en una especie de limbo Schengen, pero no por ello la frontera debe ser ineficaz ni aplicar normativas perjudiciales para la ciudadanía”.



