El Papa León XIV ha señalado un cambio significativo en la relación del Vaticano con los obispos españoles. En un encuentro importante el 17 de noviembre, cuyos detalles se conocieron este lunes, el Pontífice expresó a los nueve obispos de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que le preocupa especialmente el crecimiento de la ultraderecha en España. Advirtió que estos sectores políticos intentan captar el voto católico e instrumentalizar a la Iglesia para sus objetivos ideológicos.
Este mensaje llega en un contexto de tensión política en España, donde partidos como Vox y grupos ultraconservadores critican la acogida y regularización de inmigrantes. El Papa fue claro al afirmar que el uso de símbolos y valores religiosos por parte de estas formaciones no refleja una verdadera identidad cristiana, sino una estrategia para validar discursos excluyentes. Con esta advertencia, Roma establece una pauta para el clero español: defender activamente la acogida frente a quienes sostienen que “no caben todos”.
A pesar de la contundencia del Papa, Vox ha optado por evitar confrontaciones directas con el Vaticano. Fuentes del partido prefieren mantener la prudencia y distanciarse de las críticas institucionales a la Iglesia, aunque entre algunos miembros del episcopado existe una tensión evidente. Por ejemplo, el arzobispo de Oviedo ha manifestado posiciones favorables a limitar la inmigración, reflejando la división interna que el Papa pretende superar con su intervención.
Este llamado de León XIV es parte de una estrategia vaticana para salvaguardar la autonomía de la Iglesia frente a corrientes consideradas “ajenas al Evangelio”. Con un posible viaje del Pontífice a España para conmemorar el centenario de Gaudí en el horizonte, desde Roma se ha dejado claro que la Iglesia española no debe convertirse en portavoz de ninguna ideología política, en especial aquellas que cuestionan los derechos de las personas más vulnerables.


