En 2024, España alcanzó un récord con más de 67.000 capitulaciones matrimoniales, y los especialistas aconsejan planificar económicamente antes del matrimonio para evitar conflictos y proteger inversiones, negocios y herencias futuras.
Febrero, mes asociado tradicionalmente con la celebración del amor, muestra en España una inclinación creciente hacia la precaución financiera en el ámbito de la pareja. Según el reciente informe del despacho Grupo Pérez-Pozo, el 92% de los matrimonios opta por firmar la separación de bienes antes de casarse. Este fenómeno alcanzó su máximo en 2024, año en el que se registraron un total de 67.693 capitulaciones matrimoniales, cifra histórica en el país.
Transparencia frente al ideal romántico
Aunque no es un requisito legal que todas las parejas realicen estos trámites antes de la boda, el número de quienes prefieren proteger su patrimonio personal no deja de crecer en los últimos años. Para Carmen Pérez-Pozo Toledano, abogada, socia fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo, esta tendencia no indica falta de cariño.
“Discutir sobre patrimonio antes del matrimonio no disminuye el romanticismo, sino que brinda claridad y resguardo al proyecto de vida compartido”, comenta la experta. Actualmente, muchos contrayentes, especialmente los más jóvenes, cuentan con compromisos económicos previos, como hipotecas, inversiones, iniciativas empresariales o expectativas hereditarias, lo que hace necesaria una planificación correcta para evitar desequilibrios futuros.
Peligros de no decidir explícitamente
Un aviso importante de los especialistas es la postergación en la toma de decisiones legales. Es común que las parejas consideren que el régimen económico no es urgente y lo dejen para después. Sin embargo, desde el despacho alertan que “no optar por un régimen es también una elección”, ya que en gran parte de España se aplica por defecto el régimen de gananciales si no se establece otro.
Este régimen económico predeterminado suele ser poco conocido, lo que puede generar conflictos innecesarios si la relación atraviesa problemas. Por ello, planificar el patrimonio no solo supone un procedimiento legal, sino que además ofrece «tranquilidad y fortalece la relación».
Garantizar el bienestar a futuro
Los especialistas coinciden en que anticiparse a posibles desacuerdos económicos ayuda a preservar el bienestar de ambos cónyuges. “El amor también implica prever dificultades. Hablar sobre el patrimonio a tiempo es una forma de cuidarse mutuamente y proteger el futuro de la pareja”, destaca Pérez-Pozo. Esta perspectiva profesional refleja un cambio social en España donde la gestión individual de los activos se integra naturalmente en el compromiso sentimental.


