El comandante del portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford ha admitido que la nave y su grupo de ataque están operando al límite tras superar los 200 días en el mar, señalando riesgos para el mantenimiento y la tripulación si la misión se prolonga.
El USS Gerald R. Ford (CVN-78), el portaaviones nuclear más avanzado de la Marina de Estados Unidos, ha realizado una extensa operación que lo ha mantenido en alta mar durante más de 200 días, un período poco común en este tipo de despliegues. El comandante a cargo ha desestimado una propuesta para extender la misión debido a preocupaciones sobre el desgaste del buque y el impacto en la tripulación.
Esta embarcación, que simboliza una nueva generación de portaaviones con reactores nucleares, sistemas de lanzamiento electromagnéticos y capacidad para acomodar más de 75 aeronaves, fue concebida para reemplazar a las unidades de la clase Nimitz. Su desarrollo y puesta en servicio enfrentaron diversos desafíos técnicos, además de demoras en las fases de pruebas y certificación antes de su despliegue operativo.
La prolongada presencia en el mar destaca la importancia estratégica que Estados Unidos concede a esta plataforma naval para ejercer presión en regiones geopolíticamente sensibles, asegurando una presencia constante en áreas de interés como el Caribe, el Mediterráneo o zonas próximas a América Latina, sin depender exclusivamente de bases terrestres o alianzas.
Sin embargo, la extensión de estas misiones aumenta las demandas de mantenimiento y reposición de suministros, además de elevar la carga sobre el personal de la Marina, cuya capacidad física y logística puede verse afectada si no se alternan con mayor frecuencia.
Especialistas en estrategia militar indican que la prolongación del despliegue del USS Gerald R. Ford refleja tanto la intención de Estados Unidos de mantener su presencia global como las crecientes tensiones en diversos frentes internacionales, donde estos gigantes navales funcionan como plataformas móviles de poder aéreo y elementos disuasorios.
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Puntos esenciales
• El USS Gerald R. Ford ha permanecido en el mar durante más de 200 días, un tiempo extraordinario para un portaaviones.
• El comandante ha decidido no prorrogar la misión para evitar problemas relacionados con el mantenimiento y el desgaste de la tripulación.
• El Ford es el portaaviones más moderno de la Armada estadounidense, equipado con tecnología avanzada y propulsión nuclear.
• Su despliegue prolongado resalta la relevancia estratégica de Estados Unidos en áreas globales sensibles.
• El uso continuo de buques de esta categoría plantea desafíos logísticos y afecta la calidad de vida de la tripulación.
La extensa misión del portaaviones USS Gerald R. Ford pone en evidencia el delicado equilibrio entre la capacidad de proyección naval global de Estados Unidos y las limitaciones operativas de mantener una gran plataforma militar en alta mar durante períodos prolongados. A pesar de representar una de las unidades más avanzadas de la flota, tanto su estructura como su tripulación son susceptibles al desgaste ocasionado por misiones prolongadas, motivo por el cual sus mandos han optado por no extender su permanencia en el mar en esta ocasión.


