El Partido Popular ha decidido modificar su estrategia en Extremadura tras la negativa de Vox a apoyar la investidura de María Guardiola, candidata del PP y presidenta en funciones. La dirección nacional del partido considera ahora que es más viable formar un gobierno en solitario encabezado por Guardiola, siempre que el PSOE se abstenga, en lugar de aceptar una coalición con Vox, que reclama varias consejerías.
Esta nueva postura contrasta con la propuesta inicial de Guardiola de incluir a Vox en su Ejecutivo. Desde la sede nacional de Génova, fuentes del PP indican que prefieren presentarse como “María”, y señalan que las relaciones con Vox han sido complicadas, lo que ha entorpecido las negociaciones.
La votación para conceder la confianza a Guardiola se realizará el 3 de marzo en Mérida. La dirigente popular comunicó que ha contactado con el PSOE para buscar su respaldo y pidió a los socialistas que actúen con responsabilidad tras los resultados electorales, instándolos a abstenerse.
Desde la dirección del PP ponen como ejemplo el caso de Cantabria, donde la abstención del Partido Regionalista facilitó que María José Sáenz de Buruaga formara gobierno sin precisar el apoyo de Vox. Además, consideran que la estrategia del presidente Pedro Sánchez tiene como objetivo fortalecer a Vox.
La negativa de Vox se produce en un contexto en que la formación dirigida por Santiago Abascal ha ganado votos, mientras el PP mantiene sus resultados. En Aragón, con un escenario parecido, los populares perdieron dos escaños y alrededor de 13.000 votos, lo que llevó a Feijóo a promover acuerdos de coalición con Vox para asegurar gobiernos regionales, a pesar de la oposición de algunos líderes territoriales.


