Este artículo no trata sobre la obra teatral de Lope de Vega ni sobre la película dirigida por Pilar Miró con Emma Suárez, sino que se centra en el popular refrán español.
El dicho “el perro del hortelano, que ni come ni deja comer” critica a quienes ni disfrutan de algo ni permiten que otros lo hagan, reflejando una actitud egoísta.
En esta localidad, muchos aplican este refrán a la conducta del presidente local, a quien se le atribuye un estilo basado en impedir que posibles sucesores tomen protagonismo, tanto dentro del partido como en el Gobierno de Ceuta.
Varias personas que aspiraron a sucederlo no solo han dejado de ser parte del partido, sino que tampoco figuran en las listas electorales.
Un caso destacado fue Javier Guerrero, que se postuló como posible sustituto, pero terminó abandonando la formación política después de que el entorno del presidente dificultara sus opciones mediante diversas acciones.
De forma similar, Yolanda Bel y Mabel Deu, quienes fueron durante mucho tiempo colaboradoras cercanas y ocuparon cargos relevantes, ahora están alejadas tanto del presidente como de la política activa.
También cabe mencionar a los llamados “fichajes externos”, como Jacob Hachuel, Néstor García, Rocío Salcedo, León Bendayán o Paco Pérez Hita, que ocuparon puestos importantes durante una legislatura, pero después desaparecieron del ámbito político.
Un caso aparte es Pedro Gordillo, que desde la presidencia del partido representó una sombra significativa al liderazgo del presidente. Con considerable influencia política y capacidad para movilizar apoyo electoral, su salida fue notoria y estuvo marcada por tensiones internas y conflictos conocidos como “fuego amigo”.
En conclusión, la dinámica política local ha estado caracterizada por un liderazgo que no sólo se ejerce, sino que se protege para evitar la aparición de alternativas. Este contexto revive el sentido del antiguo refrán, dejando una cuestión abierta respecto a si esta estrategia fortalece o debilita el porvenir político de la ciudad.


