El 9 de marzo de 2026 marca los 25 años desde que Federico Trillo, entonces ministro de Defensa, declaró el fin del servicio militar obligatorio en España. La decisión de 2001 puso fin a dos siglos de reclutamiento forzoso, dando paso a unas Fuerzas Armadas completamente profesionales, un proceso calificado hoy como un éxito por el almirante jubilado Fernando del Pozo.
La conclusión de un sistema insostenible
La transformación hacia un ejército formado por profesionales no fue instantánea, sino fruto de años de oposición social y un incremento significativo de la objeción de conciencia. Según datos de entonces, en el momento del cambio:
- Más de 1,2 millones de jóvenes solicitaron prórrogas.
- Unas 850.000 personas manifestaron insumisión o objeción al servicio militar.
El almirante Del Pozo señala que la mili representaba «más una carga que un aporte». Los reclutas apenas permanecían unos meses en los buques tras la instrucción, lo que limitaba el aprendizaje real y provocaba desmotivación, afectando la operatividad militar.
Del recluta al especialista altamente cualificado
En estos 25 años, el perfil del militar español ha cambiado profundamente. El actual contexto de ciberdefensa y armamento avanzado demanda profesionales de carrera en lugar de soldados temporales.
«Hoy se requiere personal capacitado para manejar tecnología mucho más compleja que un fusil», explica Del Pozo, poniendo en contraste la simplicidad del antiguo fusil ‘Cetme’ con las exigencias técnicas actuales.
Esta profesionalización ha sido fundamental para que España afiance su protagonismo en misiones internacionales de la OTAN, la Unión Europea y Naciones Unidas, donde la participación de personal no especializado no sería viable.
El debate sobre la posible reinstauración del servicio militar
A pesar de que el conflicto en Ucrania ha reactivado en Europa el debate sobre el servicio militar —con países como Francia y Alemania explorando modelos voluntarios—, España mantiene su línea. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha descartado en varias ocasiones la reincorporación del reclutamiento obligatorio.
La posición del ámbito militar es firme: la guerra es un tema «demasiado serio» para confiarlo a personal no profesional. Tras 25 años, los resultados reflejan una mejora clara en eficacia, eficiencia y especialización.


