El expresidente del Gobierno reafirma su lazo de amistad con el dirigente socialista implicado en una controversia fiscal, manifestando que le respaldará aunque desconozca sus asuntos privados. El encuentro entre González y Sánchez durante el acto institucional en el Congreso se caracterizó por la distancia y el protocolo.
Durante la conmemoración de la Constitución de 1978 en el Congreso de los Diputados, el expresidente Felipe González se convirtió nuevamente en protagonista del debate político. El veterano líder socialista dirigió un mensaje claro y cargado de intención hacia la dirección actual del PSOE y, en especial, hacia Pedro Sánchez. González salió en defensa pública de Borja Cabezón, dirigente del partido que recientemente fue señalado por presuntas maniobras de evasión fiscal, subrayando que mantiene una amistad personal con él desde hace décadas.
«Borja Cabezón es un amigo mío desde que tenía 17 años», afirmó González ante los medios, queriendo así apartar la idea de que Cabezón sólo tenga vínculo con el círculo cercano al presidente del Gobierno. Además, recordó que esta relación se formó junto a otros conocidos como Gonzalo Miró, consolidando ese nexo desde la juventud.
Respaldo personal en medio de la controversia fiscal
A pesar de su respaldo, Felipe González reconoció que desconoce los detalles relacionados con las supuestas maniobras que habrían evitado el pago de impuestos por parte de Cabezón. «Eso corresponde a Borja explicarlo, y tiene plena capacidad para hacerlo», señaló, dejando en manos del propio implicado la aclaración de las recientes informaciones.
Por otra parte, el exlíder socialista lanzó un mensaje velado hacia Pedro Sánchez cuando enfatizó su principio de lealtad personal: «Jamás abandono a un amigo. Nunca».
Distancia protocolaria en el Congreso
La intervención de González tuvo lugar en un ambiente de evidente distanciamiento con el actual secretario general del PSOE. Cabe recordar que días atrás, el expresidente manifestó que votaría en blanco si Sánchez volvía a presentarse como candidato.
Esta distancia quedó patente en el breve y formal saludo que ambos protagonizaron durante el acto presidido por los Reyes. Aunque mantuvieron las formalidades del protocolo, la falta de afinidad fue evidente: tras el saludo inicial, Sánchez y González no intercambiaron miradas ni mantuvieron conversación durante el resto del homenaje a la Carta Magna.


