Los problemas de fiabilidad que han afectado a Aston Martin en el inicio de la temporada 2026 podrían estar cerca de resolverse. La FIA ha dado luz verde a Honda para implementar mejoras urgentes en su unidad de potencia con vistas al Gran Premio de Miami, programado del 1 al 3 de mayo. Aunque la normativa impone una congelación de rendimiento, las cuestiones vinculadas con la seguridad y la integridad mecánica han permitido esta excepción, que Alonso espera aprovechar para regresar a la lucha por los puestos delanteros.
El desafío: vibraciones y reducción de rendimiento
Desde los ensayos previos a la temporada, el motor japonés ha presentado vibraciones intensas que no solo ponen en riesgo la integridad de la unidad de potencia, sino que también afectan negativamente a las baterías del AMR26.
Para prevenir una posible falla mecánica, Honda ha optado por limitar el uso del motor:
- Restricción de revoluciones: El motor opera aproximadamente 1.000 rpm por debajo de su capacidad máxima.
- Reducción de potencia: Se calcula que su régimen ronda las 11.500 rpm, en comparación con las 12.500 de sus rivales directos.
- Impacto en rendimiento: Esto conlleva una pérdida estimada de entre 40 y 50 CV, que traduce a una distancia de cerca de 3,5 segundos respecto al líder en pista.
La alternativa: fiabilidad que mejora el rendimiento
La reglamentación de la FIA permite realizar ajustes fuera de los períodos habituales si se justifica que tienen el propósito de evitar fallos mecánicos. Según explicó Pedro de la Rosa a MARCA, al solucionar las vibraciones se logra un doble beneficio:
- Seguridad: se elimina el riesgo de una avería grave durante la carrera.
- Potencial aprovechable: eliminadas las vibraciones, los ingenieros podrán aumentar el límite de revoluciones, liberando así caballos de fuerza que ya existen pero no podían usarse hasta ahora.


