Lograr un balance físico y mental durante el ayuno depende en buena medida de la alimentación en las horas sin luz solar. Comprender cómo el cuerpo utiliza la energía y optimizar la hidratación resulta fundamental para prevenir fatiga, cefaleas o malestar estomacal.
A continuación, ofrecemos una guía nutricional respaldada por la ciencia para vivir el mes de Ramadán con energía.
El Suhur: fuente de energía prolongada
El Suhur, comida previa al amanecer, es la más relevante para sostener el esfuerzo del día. Su función es entregar energía duradera durante extensas horas.
Alimentos de liberación lenta (carbohidratos complejos)
Para evitar el hambre a media mañana, resulta aconsejable incluir alimentos con un índice glucémico bajo, ya que se metabolizan paulatinamente, liberando glucosa de forma gradual en sangre.
- Cereales integrales: avena, cebada, trigo integral o quinoa. Un bol de avena con leche o yogur es una alternativa adecuada.
- Legumbres: productos como ful medames (habas) o hummus aportan fibra y proteínas que contribuyen a la sensación de saciedad.
- Frutos secos y semillas: nueces, almendras y semillas de chía suministran grasas saludables y fibra dietética.
- Proteínas de calidad: huevos y lácteos, por ejemplo, el queso labneh, ayudan en la regeneración tisular y retrasan la digestión, prolongando la sensación de plenitud.
Evitar en el Suhur: azúcares refinados como bollería o cereales azucarados y alimentos con alto contenido de sal, dado que estos últimos pueden generar una sed intensa pocas horas después de iniciar el ayuno.
El Iftar: energía inmediata y recuperación
El Iftar es la comida con la que se rompe el ayuno al caer la tarde. Tras un largo periodo sin actividad digestiva, el organismo requiere restablecer los niveles de glucosa en sangre de forma rápida pero controlada.
Alimentos de liberación rápida (energía inmediata)
- Dátiles y agua: esta práctica tradicional posee fundamentos científicos. Los dátiles suministran fructosa, que es energía rápida para el cerebro, junto con fibra, evitando picos bruscos de insulina que sucederían tras consumir dulces industriales.
- Frutas frescas: opciones como sandía, uvas o naranjas contribuyen a reponer glucosa y aportan hidratación inicial.
La regla de los tres tiempos
Para prevenir sobrecargas digestivas, los especialistas recomiendan distribuir la comida en etapas:
- Apertura: consumo de dátiles con agua.
- Transición: sopa ligera, como harira o chorba, para preparar el aparato digestivo con líquidos tibios y nutrientes leves.
- Plato principal: plato balanceado con proteínas magras (pollo o pescado), vegetales y una porción moderada de carbohidratos.
Hidratación: el elemento fundamental
La deshidratación es la principal causa de cansancio y dolores de cabeza en Ramadán. La solución no es beber dos litros de agua de una sola vez en el Iftar, sino implementar una estrategia de hidratación adecuada.
- Consumo por sorbos: beber pequeñas cantidades de agua continuamente desde el Iftar hasta el Suhur, evitando ingerir grandes volúmenes de una sola vez, ya que el cuerpo no asimila bien esa cantidad y la elimina rápido.
- Alimentos con alto contenido de agua: incluir pepino, lechuga, tomates y sopas, que debido a sus electrolitos naturales, favorecen la retención hídrica.
- Precaución con café y té: la cafeína tiene efecto diurético, aumentando la eliminación de líquidos. Si se consumen, se debe compensar con un vaso adicional de agua por cada taza.
Recomendaciones para un ayuno equilibrado
- Evitar frituras: alimentos muy grasos o fritos, como samosas o briouats en exceso, dificultan la digestión y pueden provocar acidez durante la noche.
- No omitir el Suhur: aunque pueda resultar tentador dormir más, esta comida es fundamental para evitar que el organismo experimente estrés metabólico.


