La selección femenina de fútbol de Irán arribó este miércoles a Malasia en medio de una situación compleja tanto diplomática como deportiva. Mientras la mayoría del equipo aguarda vuelos para regresar a Irán, algunas jugadoras decidieron quedarse en Australia bajo protección humanitaria tras una protesta que generó controversia en Teherán.
El equipo se encuentra en espera en Malasia
Después de salir de Sídney el martes por la noche, las futbolistas están hospedadas en un hotel en Kuala Lumpur. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) confirmó que ofrece apoyo logístico al conjunto, aunque la fecha y el destino final de su regreso a Irán permanecen indefinidos debido al cierre del espacio aéreo iraní provocado por el conflicto bélico regional.
“Nuestra prioridad es la seguridad y bienestar de las jugadoras, e instamos a los medios a respetar su privacidad”, indicó un portavoz de la AFC.
Diferencias surgidas por los visados humanitarios
La controversia inició durante la Copa de Asia, cuando varias jugadoras optaron por no entonar el himno nacional previo a un partido, hecho que la televisión estatal iraní calificó de “traición”. Ante el temor a represalias al regresar a su país, el equipo se dividió:
- Asilo en Australia: Siete miembros, incluyendo seis futbolistas y una integrante del cuerpo técnico, aceptaron inicialmente visas humanitarias otorgadas por el gobierno australiano.
- Cambio de decisión: En un giro inesperado, una jugadora solicitó este miércoles ayuda a la Embajada de Irán para reunirse con el grupo que planea regresar, lo que llevó a las autoridades australianas a trasladar urgentemente al resto a una ubicación segura por razones de seguridad.
- Perspectivas deportivas: El club australiano Brisbane Roar expresó su disposición a incorporar a las jugadoras que opten por permanecer en Australia.
El Mundial de 2026 como objetivo
A pesar del conflicto político, el foco deportivo internacional mantiene la atención en el progreso del fútbol. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunió este martes con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien garantizó que la selección iraní será “bienvenida” en el Mundial que arrancará en 93 días, intentando disipar inquietudes sobre posibles restricciones migratorias o políticas para el evento.


