El juez del Tribunal de Instancia de Ceuta establece prisión provisional para el exagente, elevando a quince los detenidos recluidos en una operación que ha revelado una compleja red subterránea en el polígono del Tarajal.
La autoridad judicial ha ordenado prisión provisional para el exagente de la Guardia Civil detenido el pasado viernes en Chiclana de la Frontera (Cádiz), en el marco de una operación contra el narcotráfico con conexiones en Ceuta. Fuentes judiciales han señalado que el magistrado de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ceuta, durante su turno de guardia, adoptó esta medida tras finalizar la prórroga de la detención acordada el domingo anterior, sumando un total de quince presos relacionados con esta investigación.
El implicado, quien prestó servicio en la ciudad autónoma hasta su jubilación hace cerca de un año y medio, tenía su residencia habitual en la costa gaditana. Allí fue arrestado por miembros de Asuntos Internos del Instituto Armado, vinculado presuntamente a una estructura criminal dedicada al tráfico masivo de drogas. Mientras que catorce personas ya cumplían prisión preventiva, otras cinco fueron liberadas tras declarar.
Una red logística compleja
La pesquisa, iniciada hace más de un año, se centró en una organización ceutí capaz de gestionar envíos continuos de hachís producido en Marruecos, con destino a diversos puntos de España y Francia. La Fiscalía ha solicitado prisión para todos los acusados, imputándoles delitos de organización criminal y contra la salud pública.
El operativo permitió desmantelar una logística sofisticada. Este sábado se localizó una nave industrial en el polígono del Tarajal que alojaba un «narcotúnel». Según la Delegación del Gobierno, se trata de una construcción subterránea de alta complejidad técnica, con tres niveles y equipada con raíles y vagones, que presuntamente se empleaba para introducir grandes cantidades de hachís al territorio nacional de forma oculta.
Detección de los líderes y decomisos previos
Las actuaciones permitieron identificar a los principales responsables de la red. Según la investigación, estos cabecillas tenían la capacidad de negociar la compra de la droga en su origen, coordinar la entrega y organizar la distribución logística hacia Europa una vez la mercancía arribaba a las costas andaluzas.
Antes de estas detenciones, la policía ya había interceptado un gran cargamento relacionado con la organización en Almería, donde se incautaron 15.000 kilogramos de hachís, constituyendo el primer golpe importante contra la cúpula de la estructura criminal, ahora desarticulada tras el encarcelamiento del agente jubilado y los demás implicados.


