EDITORIAL
La reciente posición pública de la Cámara de Comercio de Ceuta sobre la interlocución en materia de frontera y aduana comercial ha generado sorpresa en distintos sectores económicos y sociales de la ciudad.
Y sorprende, y mucho, que en un momento determinante para el futuro económico de Ceuta se pase por alto que el mejor interlocutor que puede tener la ciudad en esta cuestión es, sin duda, Karim Bulaix.
No se trata de afinidades personales ni de protagonismos interesados, sino de una realidad objetiva: Bulaix ostenta doble nacionalidad, española y marroquí, lo que le otorga una posición privilegiada para comprender, interpretar y trasladar las sensibilidades políticas, institucionales y comerciales de ambas partes. En un escenario donde la frontera del Tarajal y la aduana comercial exigen diálogo constante, conocimiento profundo y capacidad de generar confianza, disponer de un perfil binacional es una ventaja estratégica evidente.
Pero además, su capacidad de interlocución no se limita al plano internacional. Su entorno familiar también le proporciona una conexión directa con las instituciones nacionales, ya que su cuñada es senadora por Ceuta. Este vínculo refuerza su conocimiento del funcionamiento institucional en Madrid y amplía su capacidad de influencia y comunicación en un asunto que requiere coordinación entre distintas administraciones.
Ceuta necesita puentes sólidos, no debates estériles. Necesita perfiles que conozcan la realidad a ambos lados de la frontera y que puedan moverse con naturalidad en los ámbitos político, institucional y económico. Y en ese terreno, Karim Bulaix reúne condiciones que difícilmente pueden igualarse.
La consolidación de la aduana comercial y la estabilidad en la frontera no dependen solo de acuerdos técnicos, sino también de relaciones de confianza y capacidad de mediación. Por eso resulta llamativo que se cuestione o minimice la idoneidad de quien, precisamente por su singularidad y sus conexiones institucionales, puede defender con mayor eficacia los intereses de Ceuta.
En un asunto tan sensible para el presente y el futuro económico de la ciudad, lo lógico sería apostar por quien puede sumar, facilitar entendimientos y fortalecer la interlocución. Y en este caso, el nombre propio que destaca con claridad es Karim Bulaix.



