Tras varias semanas sin fútbol en el Alfonso Murube, la afición caballa volvió a reencontrarse con su equipo en una tarde marcada por la lluvia y el regreso a la competición. El AD Ceuta recibía al Andorra con el objetivo de comenzar 2026 con buen pie, en un duelo exigente que terminó resolviéndose con sufrimiento y carácter.
La climatología no acompañó y el aguacero, unido a la escasa protección del estadio, provocó una asistencia menor de lo habitual. En torno a 3.000 aficionados se dieron cita en el Murube, muchos asientos quedaron vacíos y el ambiente fue más frío de lo esperado. Pese a ello, el césped respondió y permitió un desarrollo fluido del juego.
Un inicio espeso y con dominio visitante
Los primeros minutos estuvieron marcados por la cautela. Ambos equipos se disputaban la posesión con intensidad, conscientes de la importancia de controlar el ritmo del partido. El Andorra fue quien logró manejar más el balón en el arranque, obligando al Ceuta a replegarse y a emplearse con seriedad en tareas defensivas.
Los visitantes, sin embargo, apenas inquietaron a Guille Vallejo, mientras que el Ceuta sufría para enlazar pases y asentarse en campo contrario. Bodiger firmó una acción clave al cortar una aproximación peligrosa del conjunto tricolor, en una fase del encuentro dominada por la imprecisión y la falta de ritmo.






El larguero y un gol inesperado
La primera ocasión clara fue para los locales. Yann Bodiger ejecutó una falta lejana con potencia y colocación, estrellando el balón en el larguero y rozando un gol que habría cambiado el guion del partido. La respuesta del Andorra llegó con un disparo raso de Justin García que obligó a Vallejo a intervenir con seguridad sobre el césped mojado.
Cuando el partido parecía abocado al descanso sin grandes emociones, un saque de esquina cambió el panorama. Salvi Sánchez puso un centro muy cerrado que acabó impactando en Youness dentro del área. El balón terminó en la red sin que mediara remate, adelantando al Ceuta en una acción tan accidental como efectiva.
Con el 1-0, el encuentro entró en una fase más plana y sin sobresaltos hasta el paso por vestuarios.
Gol tempranero y mejores minutos del Ceuta
Nada más comenzar la segunda parte, el Ceuta dio un golpe casi definitivo. Un nuevo córner, esta vez botado por Kuki, encontró a Carlos completamente solo en el segundo palo. El capitán no perdonó y firmó el 2-0 con un remate potente, desatando la euforia en el Murube.
El Andorra reaccionó y obligó a Guille Vallejo a convertirse en protagonista con varias paradas de mérito, especialmente ante Minsu y Lautaro de León. Pese a ello, el Ceuta atravesó su mejor fase del partido, moviendo el balón con criterio y encadenando largas posesiones que levantaron a la grada.
Con Bodiger al mando del centro del campo, los caballas mostraron personalidad y calma, aunque sin llegar a cerrar el encuentro con un tercer gol.
Emoción hasta el final
La tranquilidad se rompió en los últimos minutos. Una mano de Matos dentro del área fue sancionada con penalti y Manu Nieto recortó distancias desde los once metros, devolviendo la incertidumbre al marcador.
El Andorra se volcó en busca del empate y el Ceuta tuvo que resistir con orden y sacrificio. Los cambios introducidos por José Juan Romero reforzaron el centro del campo y la zaga, mientras la afición empujaba en los minutos finales.
Con ocho minutos de añadido, la tensión se adueñó del estadio. Vallejo volvió a ser decisivo con una salida valiente en un mano a mano, asegurando un triunfo que se celebró como oro.
El pitido final confirmó la victoria caballa: tres puntos de valor para comenzar 2026 con confianza y mantener viva la ilusión en el Alfonso Murube.











