“Cuando las malas compañías intentan corromper el poder”
Desde que el homo sapiens comenzó a vivir en comunidad, hay personas con las que no se puede ir ni a la vuelta de la esquina. Todos procuramos huir de estos seres tóxicos porque conocemos sus trayectorias y, con toda seguridad, sabemos que, si no nos hacen la jugada al principio, la harán en medio o al final.
El refranero español es muy sabio y son varios los que se dedican a las malas compañías, entre otros:
“Dime con quién andas, y te diré quién eres”.
“Dos pájaros en una espiga hacen mala compañía”.
La Biblia también da cuenta de lo que para cualquier persona de bien pueden suponer las malas compañías:
“Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”.
Pensadores tan importantes como Platón también dedicaron su reflexión a lo peligroso que es juntarse con determinados especímenes:
“Tus bienes y tus males dependen de aquellos con quienes más te hayas juntado”.
En definitiva, bien harían algunos de nuestros insignes gobernantes con no acercarse demasiado a ciertas malas compañías que pululan por los pasillos del Palacio de la Asamblea y cuyo único objetivo en esta vida es poner el cazo cada vez que pueden.
Desde hace demasiado tiempo el Gobierno de la Ciudad, con su gran jefe al frente, ha entrado en una senda errática de cuyo laberinto será cada vez más difícil poder salir.
No se puede estar constantemente intentando contentar a unos cuantos, sea cual sea el precio, mientras que a otros se les engaña repetidamente. No sabemos con qué objetivo o por culpa de qué miedos, pero es evidente que las mentiras tienen las patas muy cortas y se coge antes a un mentiroso que a una persona con movilidad reducida.
Para que no haya malos entendidos, y con la mejor intención, aconsejamos a nuestro todavía amigo de la planta noble del Palacio de la Asamblea que no nos tome por tontos, porque sabe muy bien que no lo somos.
Para que nos tengan en consideración, nunca actuaremos de mala fe ni utilizaremos las malas armas que utilizan algunos para su beneficio, calumniando y difamando a quienes no le bailan el agua, porque no es nuestro estilo.
Lo que sí estamos haciendo y seguiremos haciendo es denunciar las ilegalidades, las injusticias y los agravios comparativos, porque el trato igualitario de todos los ciudadanos y empresas desde la administración es de justicia y pieza clave para una buena convivencia, tan necesaria en nuestra ciudad.
En definitiva, somos y seguiremos siendo un grito por el trato igualitario y contra el agravio y la calumnia.
Tele Ceuta. La de siempre.



