El Ayuntamiento prioriza un plan de modernización deportiva a largo plazo en colaboración con el Deportivo
La alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, ha anunciado que el estadio Estadio de Riazor abandona su candidatura para albergar partidos del Copa Mundial de la FIFA 2030, torneo que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos.
La decisión, según explicó la regidora en rueda de prensa, responde al elevado coste de las inversiones necesarias para adaptar el estadio coruñés a los requisitos exigidos para acoger encuentros del Mundial, así como al importante dispositivo de movilidad y seguridad que requeriría un evento de esta magnitud.
Según el consistorio, estas exigencias no se alinean con los intereses de los vecinos de la ciudad. “Teníamos la responsabilidad de analizar con serenidad qué era lo mejor para La Coruña. Queríamos ser sede del Mundial, pero no a cualquier precio”, señaló Rey.
Un plan alternativo junto al Deportivo
En lugar de mantener la candidatura, el Ayuntamiento ha optado por impulsar un plan alternativo de inversiones deportivas a largo plazo en colaboración con el Real Club Deportivo de La Coruña.
Este proyecto permitirá modernizar la ciudad deportiva del club y abrir una nueva etapa de cooperación entre la entidad deportiva y el consistorio, después de años de tensiones por el uso del estadio municipal para eventos no deportivos.
Además, el acuerdo contempla establecer un marco estable y de larga duración para el uso del estadio, una reivindicación histórica del club gallego que llevaba años reclamando la renovación del convenio con el Ayuntamiento.
“Hoy no cerramos una puerta, hoy abrimos una nueva etapa”, afirmó la alcaldesa, quien explicó que el proyecto está diseñado con una visión de futuro para las próximas décadas. El plan no solo afectará al estadio de Riazor, sino también al Palacio de los Deportes de Riazor y al conjunto de infraestructuras deportivas de la ciudad, con la colaboración de la Diputación de La Coruña.
Otros precedentes en España
La decisión de La Coruña se suma a la adoptada por otras ciudades españolas que también han renunciado a su candidatura como sede del Mundial 2030. Es el caso de Málaga, cuyo Ayuntamiento descartó continuar en el proceso debido a las implicaciones que tendrían las obras del Estadio La Rosaleda.
En julio de 2025, el alcalde malagueño justificó la decisión señalando que era necesario priorizar los intereses del club local y minimizar el impacto de las obras. Una situación similar se produjo previamente en Gijón, que ya había abandonado su candidatura por motivos económicos antes de la selección final de las sedes.
Con estas renuncias, el proceso de selección de sedes para el Mundial 2030 continúa ajustándose mientras las ciudades organizadoras evalúan el equilibrio entre el impacto económico del evento y las inversiones necesarias para adaptarse a los requisitos de la FIFA.



