Diputados de varios grupos reconocen emplear tecnologías como ChatGPT para fortalecer sus intervenciones y optimizar sus tareas parlamentarias, generando un debate sobre la ética y la autenticidad en la política.
La política en España ha incorporado una herramienta novedosa e inesperada: la Inteligencia Artificial (IA). Lo que empezó como una innovación tecnológica se ha transformado en un recurso habitual dentro de los despachos del Congreso de los Diputados. Más allá de consultar datos, los parlamentarios están recurriendo a algoritmos para perfilar el contenido de sus participaciones.
“Ponme esto con un tono agresivo”. Según una investigación reciente de El País, esta petición se ha vuelto común entre asesores y diputados que buscan lograr frases contundentes o titulares llamativos para sesiones de control o para sus redes sociales.
Del esbozo técnico al ataque político
El empleo de la IA en el hemiciclo se articula en dos grandes ámbitos:
- Administración de información: Sintetizar extensos informes, comparar enmiendas o encontrar precedentes legislativos en cuestión de segundos, tareas que antes requerían varios días por parte del equipo técnico.
- Estilo y discurso: Aquí se encuentra la principal controversia. Los diputados emplean modelos de lenguaje para ajustar el tono de sus intervenciones, buscando un impacto emocional que puede ir desde la moderación institucional hasta ataques directos y contundentes.
El cuestionamiento de la autenticidad
Esta práctica ha generado preocupaciones sobre una posible deshumanización política. Expertos y críticos advierten que si los discursos son diseñados por algoritmos con el objetivo de maximizar el conflicto o la viralidad, el debate parlamentario podría transformarse en un reflejo mecánico.
“Si el político deja de construir su propio discurso y solo selecciona la respuesta que provoca más repercusión, se pierde la esencia representativa”, indican analistas políticos. No obstante, varios diputados defienden su uso como un medio para facilitar el acceso a la información y equilibrar la falta de personal de apoyo en grupos parlamentarios más pequeños.
El camino hacia una regulación interna
Actualmente, el Congreso enfrenta el desafío de establecer normas al respecto. Aunque no hay una prohibición explícita, se debate sobre la transparencia: ¿debería un diputado informar si una IA ha contribuido en la elaboración de su discurso? ¿Cuál es la repercusión sobre la veracidad si el algoritmo suministra información errónea en una intervención oficial?
Por ahora, la inteligencia artificial continúa afianzando su presencia en la Carrera de San Jerónimo, mostrando que la tecnología no solo modifica la economía, sino que también está redefiniendo la dinámica de la democracia española, párrafo a párrafo, con el matiz que decida quien la utilice.


