El tribunal ha denegado la orden de alejamiento que solicitó la colaboradora televisiva, al concluir que los hechos denunciados no coinciden con lo ocurrido frente al Senado
La Justicia se ha pronunciado sobre el altercado ocurrido el pasado lunes 2 de marzo en Madrid entre el periodista Vito Quiles y la colaboradora televisiva Sarah Santaolalla. En una resolución reciente, se ha decidido denegar la solicitud de medida cautelar de alejamiento y comunicación que Santaolalla presentó contra Vito Quiles, al determinar que los hechos alegados no se ajustan a lo sucedido durante la disputa.
Esta resolución se basa principalmente en el análisis de los vídeos grabados durante el incidente, que han sido fundamentales para desmontar la versión ofrecida por la periodista. Santaolalla había afirmado públicamente que Quiles fue responsable directo de las lesiones sufridas a la salida del Senado, mencionando: «Hoy he sido agredida físicamente por Vito Quiles y sus matones». No obstante, tras la revisión judicial del material audiovisual, su relato ha sido desacreditado, invalidando la justificación para adoptar medidas cautelares.
Un enfrentamiento con implicaciones judiciales
El suceso ocurrió cuando Santaolalla, colaboradora habitual en medios como Mediaset y RTVE, se disponía a abandonar un acto público. La presencia de Quiles en el lugar generó una tensión que desembocó en un enfrentamiento físico. Posteriormente, la periodista declaró haber sido víctima de acoso, expresando: «Me intimida y ahora finalmente me agrede, sigo en shock».
Por su parte, Vito Quiles sostuvo desde el inicio que fue embestido por un tercero y rechazó cualquier responsabilidad sobre las lesiones denunciadas. Tras conocerse la resolución judicial, el periodista manifestó su satisfacción en la red social X, exclamando «¡¡¡He ganado!!!» y cuestionando la veracidad de las acusaciones. También instó al Gobierno a rectificar, señalando que se ha difundido un «bulo» en torno a su supuesta participación en la agresión.
Con esta resolución, el proceso judicial marca un antes y un después en un conflicto que ha trascendido al debate público nacional, dejando claro que, para el tribunal, los hechos reales no coinciden con la denuncia inicial.


