La legislación actual impide que las juntas de propietarios prohíban la tenencia de perros y gatos en las viviendas, aunque sí autoriza imponer limitaciones en las áreas comunes y sancionar conductas que resulten molestas o insalubres, conforme al artículo 7.2.
La presencia de animales de compañía está ampliamente extendida en España, donde existen más de 20 millones de mascotas registradas. Este cambio en la dinámica familiar ha llevado a que las comunidades de vecinos debatan sobre el bienestar animal y las condiciones de higiene. Aunque la ley permite tener perros y gatos en los domicilios, tanto la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) como la reciente Ley de Bienestar Animal de 2023 establecen un marco normativo de derechos y responsabilidades para prevenir conflictos relacionados con ruidos, olores o el uso de espacios comunes.
El contexto legal: el artículo 7.2 de la LPH
La Ley de Propiedad Horizontal regula el funcionamiento de los edificios en régimen de comunidad. Aunque no incluye una mención explícita a los animales domésticos en todo su texto, el artículo 7.2 se convierte en el instrumento fundamental para los vecinos. Este establece la prohibición taxativa de que el propietario o usuario realice actividades que resulten molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.
Bajo esta base legal, la comunidad no puede impedir de forma general o indiscriminada la tenencia de mascotas dentro de una vivienda privada. Sin embargo, sí puede intervenir y limitar comportamientos específicos si el animal afecta a los derechos esenciales de otros residentes.
Restricciones en zonas comunes
Las juntas de propietarios están facultadas para aprobar normas internas que favorezcan la convivencia. Para que estas disposiciones sean válidas, deben ser razonables, justificadas y contar, idealmente, con inclusión en los estatutos o en acuerdos de la junta. Entre las restricciones más comunes que se pueden establecer destacan:
- Limitaciones en el uso del ascensor: Restringir el acceso a perros cuando ya haya otros usuarios dentro.
- Normas para zonas recreativas: Prohibir la presencia de mascotas en jardines o áreas destinadas a juegos infantiles.
- Medidas de seguridad y limpieza: Exigir que los animales estén sujetos con correa en los pasillos y obligar a la limpieza inmediata de excrementos o líquidos con productos adecuados.
- Control del ruido: Establecer horarios para evitar que el ruido perturbe el descanso de los vecinos.
Influencia de la Ley de Bienestar Animal de 2023
La legislación estatal vigente desde 2023 fortalece las responsabilidades de los propietarios en el ámbito vecinal. Esta ley tipifica como infracciones graves conductas que antes eran frecuentes, como mantener perros o gatos permanentemente en terrazas, balcones, azoteas, patios o vehículos. Además, establece límites precisos para la supervisión: un perro no puede permanecer solo más de 24 horas, mientras que para otros animales el máximo es de tres días.
Asimismo, los dueños están obligados a evitar ruidos excesivos y a garantizar que sus mascotas no representen un peligro o causen daños a personas o bienes de terceros. En cuanto a las deposiciones en zonas comunes, la normativa exige utilizar productos biodegradables para su limpieza, reforzando así el cuidado sanitario del inmueble.


