La alerta se ha instalado en la ciudad autónoma tras la dura derrota encajada en Butarque frente al Leganés (5-2). El AD Ceuta ha dejado atrás solo síntomas de debilidad para afrontar una crisis clara en su identidad defensiva. Las estadísticas reflejan la realidad: el equipo «caballa» es, junto al Mirandés, el más goleado de la categoría.
Superar la barrera de los 50 goles recibidos supone una señal de descenso. La goleada ante el Leganés ha llevado al Ceuta a acumular un total preocupante de 50 tantos encajados durante la temporada. Esta cifra resulta especialmente alarmante, ya que iguala al Mirandés, equipo que actualmente ocupa la penúltima plaza en la clasificación.
El contundente 5-2 en Madrid se suma a la derrota reciente contra Las Palmas (4-0), confirmando una tendencia preocupante en los partidos fuera de casa, donde el equipo suele perder el orden tras el descanso.
Un problema recurrente en la alineación defensiva. ¿Cuál es el origen de esta vulnerabilidad? Los expertos señalan la ausencia de un bloque defensivo estable y sólido. La temporada del Ceuta se ha caracterizado por:
Inestabilidad en la portería: La continua rotación de guardametas no ha permitido generar la confianza necesaria en la defensa.
Variaciones constantes en el centro de la defensa: La fluctuación en la línea de cuatro defensores ha dificultado la creación de automatismos y la cohesión vital para controlar los espacios.
Debilidad tras el descanso: A pesar de mostrar capacidad para reaccionar ofensivamente, el equipo frecuentemente pierde el equilibrio cuando el rival intensifica su rendimiento.
Un obstáculo para la continuidad en la categoría. Mantener un promedio tan alto de goles encajados representa un riesgo deportivo considerable a largo plazo. Históricamente, ser el conjunto con más goles recibidos conduce a situaciones complicadas o incluso al descenso. Para el Ceuta, alcanzar la mitad de la tabla parece ya un objetivo lejano si no logra consolidar un sistema más compacto y colaborativo.
El objetivo prioritario en las próximas jornadas es claro: contener la cantidad de goles recibidos. Sin lograr mantener la portería a cero en alguna ocasión, el valor ofensivo del equipo seguirá sin ser suficiente para contrarrestar sus problemas defensivos.


