Manejar a un jugador con la trayectoria de Robert Lewandowski representa siempre un reto, y para Hansi Flick se ha transformado en uno de los mayores de su gestión. En esta temporada, el delantero polaco ha sido suplente en la mitad de los encuentros en que estuvo disponible, un escenario que demanda una gestión cuidadosa, incluso contando con una relación cercana y un agente común.
Desde el inicio, Flick fue claro con Lewandowski. En el verano de 2024, mantuvo un diálogo directo con él para fijar las expectativas: compromiso total, intensidad en la presión y liderazgo en el vestuario. Tras un final complicado bajo Xavi, Lewandowski respondió excelentemente la temporada pasada, marcando 42 goles en 52 partidos y demostrando su capacidad para seguir rindiendo a un alto nivel.
Este año, con Ferran como la primera opción en ataque, Flick ha dosificado la participación de Lewandowski; reservándolo para partidos decisivos como el retorno al Spotify Camp Nou, compromisos de Champions y la final de la Supercopa, donde el polaco anotó un gol destacado frente al Real Madrid. Su conducta ejemplar dentro y fuera del campo ha sido públicamente destacada por Flick: “No he tenido otro jugador tan profesional como él”, declaró en noviembre.
Especulaciones sobre su salida y caminos futuros
Se estima que la salida de Lewandowski ocurrirá este verano, aunque el momento del anuncio dependerá del propio futbolista. Mientras considera opciones en Arabia, Estados Unidos o la posibilidad de seguir como titular en otro club europeo, su rol sigue siendo fundamental para el Barça: un jugador capaz de definir partidos y ejercer como referente en el vestuario.
Desde su llegada a Barcelona, Lewandowski ha superado lo esperado, con 114 goles en 176 encuentros. Ha justificado ampliamente la inversión de 40 millones realizada por el club y está próximo a entrar en el top-10 de máximos goleadores en la historia del Barça. Su desempeño y profesionalismo convierten la gestión que realiza Flick en un desafío especialmente delicado.


