La rápida acción de Lorena Becerra, empleada de la empresa municipal de limpieza Servilimpce, evitó una desgracia en la playa del Tarajal en Ceuta durante la borrasca Kristin. Este miércoles, antes de iniciar su turno, Becerra observó a un menor migrante que luchaba por mantenerse a flote en el mar.
“Vi que su cabeza desaparecía bajo el agua, así que sin dudarlo abrí la puerta del coche y corrí hacia él junto a dos compañeros”, relató Lorena, aun conmovida. El joven, que había cruzado a nado desde Marruecos, estaba agotado y no podía continuar nadando. La trabajadora se metió en el agua hasta el pecho, formando junto a sus compañeros una cadena humana para llevarlo hasta la orilla.
El menor salió del mar temblando y con poca ropa, por lo que Lorena y sus compañeros le proporcionaron una chaqueta para protegerlo del frío. “Al sacarlo del agua le abracé para tranquilizarlo. No dejaba de decir ‘gracias, señora’”, recordó Becerra.
A pesar de su rescate, el joven mostraba preocupación por un compañero que había intentado cruzar con él. Durante las siguientes 24 horas, Lorena no tuvo noticias de ese menor hasta que Cruz Roja Ceuta informó que estaba siendo atendido en un centro para menores migrantes habilitado por el Ayuntamiento.
De acuerdo con fuentes de la Consejería de Servicios Sociales de Ceuta, desde el pasado viernes más de 30 menores han llegado nadando a la ciudad autónoma. “En condiciones de mar adverso, las patrulleras marroquíes suelen abstenerse de salir, lo que lleva a que los menores intenten alcanzar la costa de Ceuta nadando”, señalan.
Actualmente, Ceuta acoge a más de 400 menores, cifra que supera con creces la capacidad disponible de 132 plazas, suficientes para una atención adecuada. El menor rescatado se someterá a diversas pruebas médicas para determinar su edad, un proceso que podría prolongarse semanas.
El gesto de Lorena Becerra ha sido reconocido como un ejemplo de solidaridad y coraje, demostrando que, incluso en circunstancias difíciles, la ayuda puede ser decisiva para salvar una vida.


