El ministro del Interior defiende sus acciones y acusa a PP y Vox de generar «miedo e incertidumbre». La senadora Cristina Díaz destaca que Ceuta es el territorio con mayor presión migratoria en España y señala la ausencia de decisiones firmes.
La política migratoria volvió a ser motivo de confrontación este martes en el Senado entre Gobierno y oposición. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, consideró que el aumento de la presión asistencial en Ceuta es una situación «temporal», a pesar de que los datos oficiales muestran un incremento superior al 602% en las entradas irregulares durante el último mes. En su intervención, Marlaska acusó a los partidos de derecha de promover una sensación de inseguridad sin «razones objetivas».
El ministro señaló que, en términos generales y desde principios de año, la presión migratoria en España ha disminuido en más de un 65%. Destacó también el refuerzo en recursos humanos y materiales en la zona, detallando que Ceuta cuenta actualmente con 1.237 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, un 14% más que en 2018, junto con una inversión superior a los 35 millones de euros para mejorar el perímetro fronterizo.
Ceuta, epicentro de la presión migratoria en España
En contraste con el Ministerio, la senadora Cristina Díaz Moreno calificó la problemática en la ciudad autónoma como «estructural», no algo pasajero. Señaló que Ceuta, con sus apenas 18 kilómetros cuadrados, es el territorio nacional que más entradas irregulares registra, describiendo esta situación como un «problema político» causado por la falta de decisión firme del Gobierno.
La senadora aportó datos relevantes: 168 menores han cruzado desde Marruecos hacia Ceuta en menos de seis semanas y, en lo que va del año, se contabilizan ocho fallecimientos, seis de ellos por ahogamiento. «El Estrecho se ha convertido en un cementerio», afirmó Díaz, contrarrestando el enfoque oficial que presenta la situación como normal.
Desvinculando migración y delincuencia
Ante las declaraciones de la senadora, Grande-Marlaska reiteró que la política migratoria debe evaluarse desde una perspectiva nacional y no local. Defendió que Ceuta es una ciudad «segura» y presentó estadísticas sobre la evolución delictiva para refutar las afirmaciones opositoras, indicando que la criminalidad en la ciudad ha disminuido un 15% bajo la actual administración, situándose cinco puntos por debajo de la media nacional.
El ministro hizo un llamado a PP y Vox para que eviten asociar la migración con la delincuencia, subrayando que España trabaja por una migración «legal, segura y ordenada» mediante la cooperación con los países de origen y tránsito.


