La precampaña para las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo en Andalucía ha escalado en intensidad. La candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, dirigió este martes una crítica contundente al presidente en funciones y aspirante a la reelección, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), a quien reprocha que emplea su agenda en múltiples actos sociales como estrategia para eludir el análisis de su gestión.
Cuestionamiento a la imagen moderada del presidente
Durante un encuentro celebrado en Sevilla, Montero trató de desmentir la percepción de que Moreno Bonilla es un político moderado y de centro, imagen que ha proyectado durante su mandato. “Aunque se muestra cortes, no representa a un dirigente moderado”, aseguró la socialista, destacando que tras esa apariencia cordial se esconde un plan de “recortes” y un debilitamiento de los servicios públicos.
Según Montero, el presidente andaluz ha adoptado una táctica basada en la exhibición pública en celebraciones y eventos festivos:
“Moreno Bonilla asiste continuamente a fiestas y ferias para evitar debates sobre su administración, pues sabe que no podría justificar la situación de la sanidad pública o las listas de espera”, comentó la exministra.
Respaldo al legado socialista y llamado a la movilización
Ante las consultas de los medios, Montero evitó autocríticas respecto a los gobiernos previos del PSOE en la Junta y reivindicó con
“gran orgullo” la “modernización de Andalucía” promovida por su formación política en las últimas décadas.
La aspirante socialista, que recientemente dejó su cargo en el Ejecutivo nacional para centrar su candidatura en Andalucía, fundamentó su discurso en tres puntos esenciales para incentivar a sus votantes:
- Sanidad: Señalamiento del deterioro en la atención primaria.
- Gestión: Critica la incapacidad de administrar adecuadamente los fondos provenientes de Europa.
- Ideología: Llama la atención sobre la dependencia del PP respecto a Vox para gobernar tras los comicios.
Un panorama electoral marcado por la polarización
Este reproche sucede en un momento delicado, con los sondeos que sitúan al PP cerca de alcanzar la mayoría absoluta, aunque la abstención representa un riesgo importante. Mientras Moreno Bonilla apuesta por transmitir “estabilidad” y aprovecha su perfil institucional, el PSOE liderado por Montero busca confrontar directamente para obligar al presidente a hablar de indicadores económicos y sociales, alejándolo de la imagen de “gestor amable” que muestran las encuestas.
Con la cita electoral prevista para el 17 de mayo, la competencia por definir el relato en Andalucía se intensifica, con el PSOE intentando recuperar influencia frente a un Partido Popular que confía en la popularidad personal de su líder para conservar el gobierno.


