En una intervención llena de incertidumbre acerca de la duración del conflicto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se ha abstenido hoy de fijar un plazo para la conclusión de las acciones militares contra la República Islámica de Irán. Ante la presión internacional, el líder israelí sostuvo que la ofensiva continuará, indicando que sus fuerzas ya han conseguido «más de la mitad» de las metas estratégicas planteadas al comienzo del enfrentamiento.
Avances en el terreno militar y apertura de nuevos escenarios
Netanyahu destacó que las fuerzas armadas de Israel han conseguido debilitar considerablemente las capacidades defensivas y nucleares de Teherán, aunque aclaró que la operación sigue en curso. Esta afirmación coincide con una jornada marcada por acontecimientos significativos en la región:
- Incremento de tensiones en Líbano: El Ministerio de Defensa israelí declaró su intención de demoler viviendas en localidades libanesas fronterizas, siguiendo la estrategia aplicada previamente en Gaza, con el fin de establecer una zona de seguridad hasta el río Litani.
- Incidentes en el ámbito marítimo: Recientemente, un proyectil procedente de Irán impactó sobre un superpetrolero kuwaití en aguas del Golfo de Dubái, lo que ha provocado un aumento en los precios del petróleo y mayor tensión en las rutas comerciales de la zona.
- Respuesta aérea israelí: La aviación de Israel llevó a cabo una nueva serie de bombardeos sobre infraestructuras en Teherán como represalia por los ataques dirigidos a la navegación.
El papel de Trump y las consecuencias económicas
La postura firme de Netanyahu se da en un contexto de mensajes contradictorios desde Washington. Mientras el presidente Donald Trump ha mostrado disposición a terminar con el conflicto —incluso si el estrecho de Ormuz sigue bloqueado— para limitar el impacto económico, Netanyahu sostiene que la seguridad israelí no debe depender de «plazos externos».
Por su parte, la ONU alertó este martes que la prolongación del conflicto iraní podría condenar a cuatro millones de personas a la pobreza en Oriente Próximo, agravando una crisis humanitaria que ya afecta a varios países de la región.
Israel refuerza su política en Cisjordania
Simultáneamente al conflicto abierto con Irán, el Gobierno israelí aprobó una medida rigurosa: la condena a muerte automática para los palestinos de Cisjordania que causen la muerte de ciudadanos israelíes. Esta decisión fue criticada severamente por organizaciones de derechos humanos, que consideran que representa un aumento de la represión que dificulta cualquier posibilidad de desescalada en los territorios ocupados, mientras persiste el conflicto principal en Irán.


