Javier Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid y uno de los fundadores del partido, ha mostrado públicamente su distanciamiento de la cúpula del partido y su desacuerdo con las alianzas internacionales que ha forjado Vox en los últimos años, especialmente con figuras como Donald Trump.
En una reciente entrevista en Onda Madrid, Ortega Smith, que también fue secretario general y vicepresidente de Vox, reconoció el papel de Trump como líder mundial y la necesidad de mantener una relación cercana con él. Sin embargo, dejó claro que no está dispuesto a respaldar todas sus decisiones sin cuestionarlas. «Si Trump decide imponer aranceles que perjudiquen a la economía española o darle la espalda a Ucrania en su lucha contra la agresión rusa, no podemos estar de acuerdo», declaró el portavoz madrileño, subrayando que su postura no implica un alineamiento con el «globalismo woke», pero sí una defensa de la libertad para criticar lo que considera perjudicial para España.
Estas palabras se suman a las crecientes críticas internas que atraviesa el partido. La estrecha relación de Vox con Trump y sus políticas, especialmente después de que Santiago Abascal fuera invitado a la toma de posesión de Trump en enero de 2025, ha generado tensiones dentro de la formación. Ortega Smith parece alejarse de esa línea, al afirmar que «hay muchas cosas que se pueden hacer mejor» y que algunas decisiones no se han gestionado de la mejor manera. A pesar de las diferencias, evitó entrar en críticas directas hacia la dirección del partido y destacó su compromiso con los principios fundacionales de Vox, aunque reconoció que en ocasiones ha considerado abandonar la política, como lo hicieron otros dirigentes.
Este distanciamiento también se refleja en el malestar generado por las últimas decisiones sobre alianzas internacionales de Vox, como su acercamiento al grupo de extrema derecha europeo de Patriots, que incluye a líderes como Viktor Orbán, Marine Le Pen y Matteo Salvini. Estas decisiones llevaron incluso al exdiputado Agustín Rosety a abandonar el partido, al sentirse incómodo con la dirección que estaba tomando Vox en materia de relaciones exteriores.
La situación interna de Vox sigue siendo compleja, con la brecha entre las posturas de la cúpula y las críticas de algunos de sus miembros más destacados creciendo cada vez más. Ortega Smith ha dejado claro que, aunque se mantiene dentro de la formación, sigue firme en su defensa de los intereses de España, incluso si eso implica cuestionar ciertas alianzas y decisiones estratégicas.
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