Las direcciones nacionales del Partido Popular y Vox han decidido asumir personalmente las negociaciones en Extremadura y Aragón para evitar unas nuevas elecciones anticipadas. Tras semanas de estancamiento a raíz de los comicios de diciembre y febrero, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han acordado que las cúpulas de ambos partidos lideren las conversaciones, desplazando la responsabilidad desde los líderes regionales a Madrid con el fin de garantizar la «coherencia» y proporcionalidad en los acuerdos futuros.
Esta decisión representa un cambio estratégico significativo para Feijóo, quien hasta ahora había preferido no intervenir directamente en las negociaciones autonómicas. No obstante, la complejidad experimentada en Extremadura —donde la postura de María Guardiola ha sido especialmente complicada— y la necesidad de asegurar la investidura de Jorge Azcón en Aragón han llevado a Génova a actuar con «responsabilidad y visión de largo plazo», según ha explicado la vicesecretaria Cuca Gamarra. El Partido Popular pretende establecer un modelo común de colaboración con Vox aplicable a todo el país, evitando pactos desiguales entre las distintas comunidades.
Vox ha anunciado el reinicio de las negociaciones, que comenzarán esta misma semana siguiendo un nuevo procedimiento dividido en dos fases. Según el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, en la primera etapa se abordará exclusivamente el programa de gobierno y las propuestas a impulsar, dejando para una segunda fase la discusión sobre cargos y consejerías. Santiago Abascal, desde Arévalo, ha manifestado que su formación desea evitar elecciones anticipadas pero ha advertido que no están dispuestos a «traicionar» la confianza de sus votantes para facilitar la investidura.
Los negociadores de Vox mantendrán a sus candidatos regionales, Óscar Fernández en Extremadura y Alejandro Nolasco en Aragón, aunque estarán supervisados por la secretaría general del partido. Con esta medida, el PP busca no solo estabilizar los gobiernos autonómicos, sino también fortalecer una alternativa sólida frente al Gobierno de Pedro Sánchez, proyectando una imagen de unidad y orden en el bloque de la derecha a pocas semanas de las elecciones en Castilla y León.


