El Ejecutivo ha mostrado unidad en defensa del ministro de Transportes, Óscar Puente, luego de las críticas formuladas por el Partido Popular, que ha exigido su renuncia debido a la gestión política relacionada con la reciente crisis ferroviaria. Desde el Gobierno estiman que el ataque de la oposición se ha producido de forma prematura y que el PP ha agotado una vía de desgaste político de manera anticipada.
Puente justificó su actuación en su intervención en el Senado, donde presentó datos y detalló las medidas adoptadas por su ministerio tras el accidente ferroviario que dejó 46 fallecidos, siendo el primer siniestro con víctimas mortales en la alta velocidad española en más de 30 años. El ministro ha comparecido en múltiples ocasiones para informar sobre la situación y el estado de las infraestructuras, una táctica respaldada tanto por el PSOE como por sus aliados de coalición.
Fuentes oficiales destacan que aún no se han difundido los informes técnicos que determinen las causas del accidente y consideran prematuro exigir responsabilidades políticas antes de que concluyan las investigaciones. En ese sentido, sostienen que la presión del PP carece de eficacia y no logra resonancia entre la opinión pública.
Por su parte, la oposición mantiene la postura de relacionar el accidente con una presunta insuficiencia en la inversión y el mantenimiento de la red ferroviaria. Líderes populares han criticado la actuación del Gobierno, situando el debate en el ámbito de la responsabilidad política y aumentando la intensidad de sus reproches durante el debate parlamentario.
Desde Moncloa opinan que la estrategia del PP será infructuosa mientras no se conozcan los informes técnicos definitivos. El Ejecutivo afirma que su prioridad es esclarecer lo ocurrido, combatir la desinformación y fortalecer la seguridad ferroviaria, evitando que la tragedia se convierta en un motivo de confrontación política.


